TEMA 1. FISIOLOGÍA DE LA LACTANCIA. FISIOLOGÍA DEL PECHO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA. DESARROLLO Y CRECIMIENTO DEL PECHO. CONDICIONES DEL PEZÓN Y DEL PECHO


La mama es el único órgano que no está completamente desarrollado al nacimiento y alcanza su madurez durante la pubertad, el embarazo y la lactancia. Su desarrollo comienza en la vida embrionaria a partir de la cresta mamaria, permaneciendo prácticamente inactivo hasta la pubertad. Anatómicamente, está formada por tejido adiposo, tejido conectivo y tejido glandular, sostenidos por los ligamentos de Cooper. Los alveolos producen la leche mediante las células secretoras, mientras que las células mioepiteliales favorecen su eyección hacia los conductos galactóforos y posteriormente al pezón. El pezón, rodeado por la areola, contiene terminaciones nerviosas y glándulas, entre ellas los tubérculos de Montgomery, que protegen y lubrican la zona durante la lactancia.

La fisiología mamaria comprende diferentes etapas: mamogénesis, lactogénesis I, lactogénesis II, lactogénesis III o galactopoyesis e involución. Durante la mamogénesis, especialmente en la pubertad, los estrógenos, progesterona, prolactina y hormona del crecimiento favorecen el crecimiento y maduración de la mama. La lactogénesis I comienza durante el embarazo, cuando la mama adquiere capacidad funcional y puede producir calostro. La prolactina estimula la maduración de las células productoras de leche, aunque durante el embarazo su acción está limitada por los niveles elevados de progesterona y lactógeno placentario. Tras el parto y la expulsión de la placenta, estas hormonas disminuyen y permiten que la prolactina estimule eficazmente la producción láctea.

La lactogénesis II, conocida como “subida de la leche”, aparece habitualmente entre las 30 y 72 horas después del nacimiento y depende principalmente de la prolactina, responsable de la producción, y la oxitocina, responsable de la eyección de la leche. La succión frecuente y eficaz, el contacto piel con piel, el inicio precoz de la lactancia y un buen agarre favorecen el establecimiento y mantenimiento de la lactancia. A partir del día 9, comienza la galactopoyesis, en la que el control pasa a ser principalmente autocrino, dependiendo del vaciamiento y la frecuencia de las tomas; el factor inhibidor de la lactogénesis (FIL) reduce la producción cuando la mama permanece llena. Finalmente, tras el destete, comienza la involución mamaria, caracterizada por apoptosis celular y remodelación del tejido, que devuelve progresivamente la mama a un estado similar al previo al embarazo.