TEMA 1. RETRASO DE LA SUBIDA DE LA LECHE Y SEPARACIÓN DE LA DIADA


El retraso de la subida de la leche o retraso de la lactogénesis II puede estar relacionado con factores hormonales, clínicos y ambientales. El inicio de la lactogénesis depende principalmente de la disminución de la progesterona tras la expulsión de la placenta, junto con niveles adecuados de prolactina y cortisol. Entre los factores que pueden retrasarla se encuentran la retención de restos placentarios, el déficit de prolactina, el retraso de la primera toma, las succiones poco frecuentes, la separación madre-bebé, el mal agarre, el estrés, el cansancio y el uso de chupetes, tetinas o suplementos. También pueden influir enfermedades maternas como la diabetes, el hipotiroidismo y el síndrome de ovarios poliquísticos, así como la insuficiencia de tejido mamario o determinadas cirugías mamarias.

La diabetes materna se asocia a un mayor riesgo de retraso de la lactogénesis, niveles bajos de prolactina y dificultades para mantener un suministro adecuado de leche, especialmente cuando existe un mal control metabólico. Por ello, resulta importante favorecer un inicio precoz de la lactancia, evitar separaciones innecesarias y recurrir a la extracción manual o mecánica cuando sea necesario. La obesidad materna también puede retrasar la lactogénesis y alterar el equilibrio hormonal, por lo que se recomienda un apoyo específico desde el embarazo y durante el posparto. Asimismo, la retención placentaria puede impedir el establecimiento eficaz de la lactancia hasta que se resuelva, mientras que el hipotiroidismo puede provocar una disminución de la producción de leche y debe descartarse ante una sospecha de hipogalactia.

El contacto piel con piel constituye un elemento fundamental para favorecer el establecimiento y mantenimiento de la lactancia. Se relaciona con una mayor frecuencia y duración de la lactancia, mejora el agarre, favorece la vinculación, estabiliza la glucemia, la temperatura y la función cardiorrespiratoria del recién nacido, y disminuye la ansiedad materna. Por el contrario, la separación de la diada madre-bebé, especialmente tras cesáreas o ingresos neonatales, puede aumentar el estrés y disminuir la secreción de oxitocina, afectando a la producción y eyección de leche. Cuando la separación sea inevitable, se recomienda iniciar una extracción frecuente y eficaz desde la primera hora posparto, junto con un adecuado acompañamiento profesional, información, escucha activa y apoyo emocional a la familia.