La salud mental materna tiene un impacto importante en la recuperación posparto y en el bienestar del lactante. La lactancia y el contacto madre-criatura favorecen la interacción y el establecimiento del vínculo, aunque este no tiene por qué aparecer inmediatamente después del nacimiento y cada madre puede vivirlo de forma diferente. El descanso es uno de los pilares de la salud mental, y la lactancia materna se relaciona con un mayor tiempo de sueño materno que la alimentación con fórmula; además, el colecho seguro puede favorecer el descanso y prolongar la lactancia. Las madres lactantes presentan menores niveles de cortisol y adrenalina y refieren menos estrés percibido. La oxitocina y la prolactina también desempeñan un papel relevante, favoreciendo la calma, la tranquilidad y la interacción social; la lactancia durante la primera hora posparto, cuando la oxitocina alcanza niveles elevados, puede favorecer una unión duradera entre madre y criatura.
La lactancia está influida por numerosos factores sociales, familiares y psicológicos. La actitud de la pareja, familia y amistades puede condicionar la decisión de amamantar, mientras que el apoyo de profesionales motivados se relaciona con mayores tasas de inicio y duración. También influyen el nivel educativo, el entorno social y los recursos disponibles. La lactancia permite momentos de interacción exclusiva entre madre y bebé, favoreciendo el vínculo y, según el tema, ofreciendo protección frente a diferentes formas de violencia durante la infancia. Por el contrario, los antecedentes de abuso, una baja satisfacción con la imagen corporal o los trastornos de la conducta alimentaria se asocian a menores tasas de lactancia y a una menor autoestima, por lo que resulta especialmente importante proporcionar un entorno seguro y respetuoso.
Cuando una mujer que deseaba amamantar no puede hacerlo, puede experimentar una reacción de duelo, cuya intensidad puede aumentar cuanto más meditada haya sido su decisión. Esta pérdida puede ser infravalorada por el entorno y por los profesionales, generando sentimientos de culpa y llevando a la madre a interpretar la situación como un fallo de su organismo, cuando el tema señala también la influencia del sistema sanitario y de la sociedad. El acompañamiento de personas que hayan vivido experiencias similares puede ayudar durante este proceso. En definitiva, el éxito o fracaso de la lactancia es multifactorial y está relacionado con la salud mental, el apoyo recibido, la formación y los recursos disponibles; favorecer un entorno adecuado y apoyar las decisiones de la madre contribuye al bienestar tanto materno como del lactante.
