TEMA 3. DOLOR, TRAUMA DEL PEZÓN, GRIETAS y OTRAS ALTERACIONES DEL PEZÓN


El dolor durante la lactancia es uno de los problemas más frecuentes y requiere una valoración precoz, ya que puede contribuir al abandono de la lactancia. Aunque cierta sensibilidad en los pezones puede ser normal durante los primeros días, un dolor intenso o persistente indica que existe algún factor que debe corregirse. Las causas más habituales están relacionadas con una postura o posición inadecuadas, un mal agarre, la anquiloglosia, alteraciones anatómicas del bebé, irritación del pezón, extracción mecánica incorrecta, mordiscos, problemas de perfusión o vasoespasmo, enfermedades dermatológicas y las denominadas perlas de leche. Para identificar la causa es fundamental realizar una adecuada anamnesis, exploración física y valoración de la toma y de la técnica de lactancia.

El dolor persistente también puede repercutir sobre la salud mental materna, asociándose a estrés psicológico y depresión posparto, por lo que debe abordarse de manera eficaz y realizar un seguimiento del estado emocional de la madre. Entre las lesiones más frecuentes se encuentran las grietas del pezón, cuyo principal factor desencadenante suele ser un mal agarre. La primera medida consiste en corregir la posición y el agarre del bebé, además de evitar el lavado o frotado de los pezones, controlar la humedad y mantener, siempre que sea posible, la lactancia materna. Las grietas pueden presentar diferentes grados de profundidad y, si no mejoran o aparecen signos como dolor creciente, eritema o exudación, debe valorarse una posible sobreinfección. En cuanto a los tratamientos tópicos, el documento señala que diversos productos no han demostrado eficacia, por lo que debe priorizarse la corrección de la técnica de lactancia.

Las dermatosis de la areola y el pezón incluyen eccema, dermatitis de contacto, psoriasis, impétigo y, de forma menos frecuente, la enfermedad de Paget, que debe sospecharse ante una lesión unilateral persistente que no responde al tratamiento habitual. En los pezones planos o invertidos, se recomienda favorecer un inicio precoz de la lactancia, mantener el contacto piel con piel, facilitar un agarre profundo y evitar interferencias como tetinas y chupetes; las pezoneras de silicona pueden utilizarse temporalmente en determinados casos. Los pezones grandes pueden requerir cambios de posición, pezoneras o extracción de leche. Por último, el síndrome de Raynaud del pezón es un trastorno vascular que provoca episodios de vasoconstricción, isquemia, cambios de coloración y dolor intenso, generalmente desencadenados por frío, estrés o un agarre inadecuado. Su manejo incluye evitar el frío, aplicar calor local, corregir el agarre y, en casos graves, valorar tratamiento vasodilatador.