Las tetinas, chupetes y biberones pueden utilizarse durante la lactancia, pero su empleo debe basarse en una valoración individualizada y en la información a las familias, evitando recomendaciones categóricas. La evidencia actual no demuestra de forma concluyente que estos dispositivos, por sí mismos, reduzcan la duración de la lactancia en recién nacidos sanos a término. El chupete puede aportar beneficios relacionados con la succión no nutritiva, la calma y el sueño, aunque debe utilizarse con prudencia cuando la lactancia todavía no está establecida o existen dificultades de agarre, transferencia o producción.
En relación con el biberón, la elección de la tetina debe adaptarse a cada bebé, teniendo en cuenta el agarre, la postura, el flujo, la coordinación succión-deglución-respiración y las señales de estrés. No existe una tetina ideal para todos los bebés y un flujo demasiado rápido puede provocar atragantamiento, pérdida de leche o tensión, mientras que uno demasiado lento puede generar cansancio y frustración. Cuando se utiliza biberón, el método Kassing o biberón con ritmo controlado busca favorecer una alimentación más pausada y activa, permitiendo al bebé realizar pausas y regular mejor el ritmo de la toma.
En bebés con labio leporino, fisura palatina, alteraciones neurológicas o dificultad para generar vacío, pueden ser necesarias tetinas especiales, cuya elección debe individualizarse y, cuando sea posible, contar con apoyo especializado. Estos sistemas buscan garantizar una alimentación segura y eficaz, adaptando el flujo y facilitando la extracción de leche cuando el bebé no puede generar el vacío necesario. Por tanto, el objetivo general no es evitar siempre los dispositivos artificiales, sino utilizarlos de manera segura, informada y respetuosa con las necesidades del bebé y la lactancia.
