TEMA 4. MEDICAMENTOS


La compatibilidad entre medicamentos y lactancia es posible en la mayoría de los casos, por lo que no debe suspenderse la lactancia de forma sistemática ante la necesidad de tratamiento. Para que un fármaco ingerido por la madre pueda producir efectos en el lactante debe pasar a la sangre materna, alcanzar la leche, mantenerse en una concentración significativa, ser absorbido por el lactante y resultar tóxico. El paso a la leche depende de factores como la unión a proteínas plasmáticas, peso molecular, liposolubilidad, pKa, volumen de distribución, concentración plasmática, tiempo máximo y semivida. Los fármacos de elevada unión a proteínas, alto peso molecular o baja absorción sistémica suelen presentar un paso reducido a la leche.

La dosis relativa del lactante permite estimar la exposición al medicamento a través de la leche; en general, cifras inferiores al 10 % se consideran seguras para la mayoría de los medicamentos que no sean antineoplásicos. Entre los fármacos de uso habitual, paracetamol e ibuprofeno son compatibles con la lactancia y la mayoría de las penicilinas, cefalosporinas y macrólidos también. Los aminoglucósidos presentan una absorción oral muy baja y las tetraciclinas pasan a la leche en cantidades clínicamente poco relevantes, aunque estas últimas se prefieren evitar en tratamientos prolongados. En la mastitis, los antibióticos de primera línea, como dicloxacilina, flucloxacilina o cefalexina, son compatibles con la lactancia. Algunos medicamentos pueden, no obstante, disminuir la producción de leche, especialmente estrógenos, alcaloides del ergot, determinados anticolinérgicos, diuréticos y pseudoefedrina.

Durante la lactancia, los broncodilatadores inhalados, la mayoría de gotas óticas y oculares, insulina, levotiroxina y corticoides habituales son generalmente compatibles. En los ansiolíticos, se prefieren benzodiacepinas de vida media corta como lorazepam y oxazepam, utilizando la mínima dosis eficaz y vigilando al lactante por somnolencia o depresión respiratoria. En la depresión materna clínicamente significativa, el tratamiento no debe retrasarse; la sertralina y la paroxetina son opciones preferidas durante la lactancia por su baja exposición infantil. La mayoría de las vacunas son compatibles con la lactancia, con excepciones concretas como la vacuna antivariólica y determinadas situaciones con fiebre amarilla. Para comprobar la compatibilidad de un medicamento deben consultarse fuentes especializadas como LactMed, PubMed y e-lactancia, valorando siempre el fármaco concreto, la dosis, la edad del lactante y la situación clínica.