TEMA 6. GALACTOGOGOS


Los galactogogos o lactogogos son productos o procedimientos destinados a aumentar la producción de leche, pero la primera medida y la más eficaz es conseguir un vaciamiento frecuente y eficaz del pecho, mediante lactancia directa o extracción manual/mecánica. La producción depende principalmente del estímulo del pezón y del drenaje mamario, con participación de prolactina para la producción y oxitocina para la eyección. Antes de plantear un galactogogo deben corregirse problemas de agarre, postura, frecuencia de las tomas o extracciones, así como factores maternos o del lactante que puedan limitar la lactancia.

Los galactogogos pueden ser alimentos, productos herbales o fármacos, aunque la evidencia científica es, en general, limitada y heterogénea. Entre los productos herbales, el fenogreco es el más estudiado y popular, pero su posible efecto es modesto y no permite recomendarlo de forma generalizada; puede producir molestias gastrointestinales, alergias e hipoglucemia. El cardo mariano no dispone de ensayos clínicos válidos que demuestren eficacia, y la galega presenta evidencia escasa y posibles riesgos, por lo que no debe considerarse inocua. La cerveza tampoco es recomendable: aunque se ha planteado un posible efecto del lúpulo o la levadura, el alcohol disminuye la producción láctea y puede perjudicar al lactante.

Entre los galactogogos farmacológicos, la domperidona es la que presenta mejor respaldo relativo, especialmente en madres de prematuros, aunque debe utilizarse de forma individualizada y cuando las medidas no farmacológicas ya se han optimizado. Su paso a la leche es muy bajo, pero existe un importante riesgo materno de alteraciones del ritmo cardíaco, especialmente con dosis superiores a 30 mg/día, antecedentes de arritmias, prolongación del QT o determinados medicamentos; en situaciones de riesgo puede ser necesario valorar un ECG. La metoclopramida aumenta la prolactina pero no ha demostrado incrementar de forma consistente el volumen de leche y presenta riesgos neurológicos y sobre el estado de ánimo, por lo que no se recomienda de rutina; la sulpirida tampoco es preferente. En conjunto, los galactogogos solo deben considerarse como coadyuvantes, de forma prudente, temporal e individualizada, en situaciones como separación madre-lactante, relactación o inducción de lactancia, y nunca sustituyen una valoración adecuada ni un vaciamiento eficaz y frecuente del pecho.