TEMA 7. HIDROCOLOIDES/HIDROGEL/CREMAS PARA PEZONES


Los apósitos de hidrogel e hidrocoloide pueden utilizarse sobre el pezón principalmente como barrera local y para mantener la humedad, pero la prioridad debe ser identificar y corregir la causa del dolor o de las grietas. Es fundamental valorar el agarre y la postura, la transferencia de leche, la técnica y el uso del sacaleches, además de descartar anquiloglosia, vasoespasmo, dermatitis, infección o traumatismo. La evidencia sobre los tratamientos tópicos no farmacológicos es limitada y heterogénea, por lo que no se ha demostrado que hidrogel o hidrocoloide sean claramente superiores a otras opciones; pueden emplearse como medida coadyuvante para aliviar el dolor y reducir el roce.

La lanolina, especialmente la altamente purificada o ultrapura, es una opción tópica razonable para aliviar la irritación y favorecer un entorno húmedo de cicatrización, aunque tampoco ha demostrado una superioridad clara frente a otras medidas como leche materna, hidrogel o compresas tibias. No es necesario retirarla antes de amamantar y debe evitarse si existe alergia conocida a la lana. En cuanto a las cremas y preparados tópicos, no se recomienda su utilización rutinaria e indiscriminada: la crema multiusos para pezón (APNO) no ha demostrado ser superior a la lanolina y la mupirocina parece poco eficaz si no existe una indicación infecciosa clara. Si se necesita un producto tópico, se prefieren formulaciones miscibles en agua frente a pomadas muy grasas para reducir la exposición del lactante a aceites minerales o parafinas.

El ácido hipocloroso (HOCl) tiene evidencia específica limitada en las grietas del pezón y no debe considerarse un tratamiento estándar de primera línea. Puede utilizarse como coadyuvante para la limpieza o irrigación de heridas seleccionadas, especialmente cuando existe riesgo de infección, pero siempre dentro de un abordaje dirigido a corregir la causa. En la práctica, ante dolor o grietas persistentes es más importante revisar una toma completa o, si hay extracción, la talla del embudo, presión de succión y frecuencia, y descartar causas como vasoespasmo, dermatitis, infección, anquiloglosia o traumatismo mecánico. El principio fundamental es que ningún producto tópico sustituye la corrección del mecanismo que está lesionando el pezón de forma repetida.