La investigación es el proceso o actividad que desarrolla un proyecto de forma sistemática y organizada y que tenga por finalidad ampliar e innovar los conocimientos que se tienen en un momento dado sobre un determinado problema. El fin fundamental de la investigación, en general, es analizar e interpretar de manera objetiva la realidad, y en el caso específico de la Salud, tratar de describir, analizar y explicar los problemas de Salud relacionados con un individuo, grupos poblacionales o comunidad.
La investigación se clasifica, según el objetivo esencial, en dos tipos:
- Básica: aquella que se realiza con el objetivo de aumentar el acervo de conocimientos científicos. Son, por tanto, aquellos conocimientos que suponen la base de las evidencias científicas o Práctica Basada en Evidencias.
- Aplicada o Clínica o Salud Pública: es aquella que no pretende aportar nuevos conocimientos científicos, sino facilitar la aplicación práctica de los conocimientos ya existentes. Este tipo de investigación tiene gran interés desde el punto de vista de la Salud Pública.
La investigación en salud puede definirse de manera sencilla como el proceso para la recopilación, descripción, análisis e interpretación sistemáticos de los datos que pueden usarse para mejorar la salud de los individuos o grupos de personas.
Este tipo de investigación apoya a los sistemas de salud en la prestación de una mejor atención, más justa y más equitativa, mediante:
- La identificación de los retos y la aportación de mejores soluciones.
- La vigilancia del desempeño de los sistemas sanitarios.
- La generación de nuevos conocimientos para obtener mejores tecnologías y métodos para la salud pública.
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha afirmado una y otra vez, que todas las políticas sanitarias nacionales e internacionales deberían basarse en pruebas científicas válidas; que tales pruebas requieren investigación, y que la aplicación de los conocimientos, la información y la tecnología que emanan de la investigación en salud tiene gran potencial en la promoción de la salud.
Teniendo esto en cuenta, los investigadores en salud no deberían limitarse a los científicos que siguen una carrera en investigación. Las prioridades de investigación en el campo de la salud, exigen que todo el personal que se forma y aquel que trabaja en instituciones educativas y de servicios del sector de la salud, incorpore la investigación como una actividad permanente en su ámbito de trabajo.
No solo se requiere que el trabajador incorpore la investigación como un instrumento de trabajo, sino que la investigación que se realice contribuya a incrementar conocimientos, a modificar actitudes y conductas y a transformar las situaciones o problemas encontrados en las comunidades y en los centros de trabajo. Esto implica que la investigación a realizar para enfrentarse a los desafíos actuales, debe incorporar nuevas modalidades a las que tradicionalmente se ha venido privilegiando.
La investigación constituye también una herramienta imprescindible en el Desarrollo Profesional Continuo, siendo el elemento determinante del autoaprendizaje a través de la lectura crítica de los artículos científicos
