Las fuentes de información terciarias llevan implícita la valoración crítica de los documentos para analizar su validez, importancia y aplicabilidad. Si desde las fuentes secundarias accedíamos a las fuentes primarias tal cual, desde las fuentes terciarias accedemos a la evidencia científica valorada, evaluada… lo cual liga a estas fuentes a la aplicación de las PBE.
Vamos a distinguir 3 tipos generales de fuentes de información terciaria:
- Bases de datos de revisiones sistemáticas.
- Guías de práctica clínica (GPC).
- Agencias de evaluación de tecnologías sanitarias.
1. BASES DE DATOS DE REVISIONES SISTEMÁTICAS (RS)
Las revisiones sistemáticas (RS) son revisiones de la evidencia disponible (resultados de investigación primaria) sobre un tema concreto, elaboradas de manera sistematizada desde un protocolo bien diseñado, y con elementos de calidad que limitan sesgos y errores. Estos elementos son:
- La búsqueda sistemática y exhaustiva de todos los artículos potencialmente relevantes.
- La selección, mediante criterios explícitos y reproducibles, de los artículos que serán incluidos finalmente en la revisión.
- La descripción del diseño y la ejecución de los estudios originales, la síntesis de los datos obtenidos y la interpretación de los resultados.
Las RS no deben ser confundidas con metaanalisis (MA) ya que estos últimos solo se pueden realizar en contadas ocasiones porque implican la combinación de datos agregados de diferentes estudios (análisis estadístico específico y complejo).
Las RS constituyen una fuente de evidencia férrea, especialmente si los estudios que incluye son los de menor sesgo (ensayos clínicos).
¿Dónde podemos encontrar RS? Lo cierto es que pueden estar publicadas en las revistas científicas que conocéis, pero hay instituciones que se dedican a elaborar y difundir RS de gran calidad y tienen un reconocido prestigio internacional. Vamos a estudiar 2 prestigiosas instituciones elaboradoras de RS: la Colaboración Cochrane y el Instituto Joanna Briggs.
