La simulación puede tomar muchas formas, desde relativamente simple a muy compleja. La fidelidad se define, en el contexto de la simulación, como el ''grado en que una simulación reproduce la realidad”; las dimensiones básicas de la fidelidad son la física, psicológica y conceptual. Resulta evidente que el grado de fidelidad está estrechamente relacionado con el tipo de simulador que se emplea; máxime cuando los actuales avances tecnológicos permiten un grado de realismo (tanto en el equipo como en la representación psicológica y conceptual) muy elevados.
Las posibilidades de la simulación como herramienta docente están ampliamente demostradas, empleándose a lo largo de los años para el aprendizaje de habilidades técnicas.
En los últimos años, al aumentar la tecnología de los simuladores se han ampliado las posibilidades de aprendizaje, pero ello no debe alterar el orden normal del aprendizaje, empezando por simulación de baja fidelidad para entrenar habilidades genéricas y simuladores de mayor fidelidad para entrenar a profesionales o alumnos con experiencia y conocimientos adecuados.
La finalidad principal de la simulación clínica pretende una mejorar en el aprendizaje del personal, mediante la estandarización de las prácticas, el aprendizaje de habilidades técnicas y no técnicas, así como la mejora en la comunicación y el trabajo en equipo y la toma de decisiones
Las etapas de simulación son las siguientes
- Generación del caso
- Diseño del Caso
- Presentación del caso
- Realización del caso (vídeo-grabación)
- Debriefing: Pretende ser un autoanálisis de lo realizado durante el caso, realizando una evaluación constructiva, generando la discusión de eventos entre todos los participantes.
- Evaluación
En la simulación se pueden trabajar habilidades técnicas y habilidades no técnicas basadas en el CRM (Crew Resource Management) y en la cultura de seguridad, ya que favorece la seguridad de los pacientes y evita el error y se trabajan habilidades como el trabajo en equipo, el liderazgo y la comunicación eficaz.
