El punto de partida es identificar la situación de la PCR. Una vez confirmada, debemos pedir ayuda e iniciar la reanimación de forma inmediata con una secuencia de 30 compresiones torácicas por 2 ventilaciones (soporte vital básico) de forma sucesiva. Estas maniobras se continuarán hasta que se disponga de un desfibrilador.
En cuanto dispongamos de un desfibrilador debemos valorar el ritmo cardiaco del paciente, para ello monitorizaremos al paciente mediante la aplicación de las palas del monitor o los parches autoadhesivos. Es preferible el empleo de parches autoadhesivos, ya que permiten mantener las compresiones torácicas de forma continua.
De manera simultánea a la monitorización y realización de masaje cardiaco, se canalizará acceso venoso periférico y se llevará a cabo el manejo de la vía aérea.
Este es el punto en el que el algoritmo se divide en dos posibles secuencias a seguir en función del tipo de ritmo encontrado en el monitor; aquellos con ritmo desfibrilable y aquellos con ritmo no desfibrilable.
1. RITMOS DESFIBRILABLES
Forman parte de este grupo la fibrilación ventricular (FV) y la taquicardia ventricular sin pulso (TVSP).
1.1. FIBRILACIÓN VENTRICULAR
Se caracteriza por la aparición en el monitor de una serie de ondulaciones consecutivas e irregulares de magnitud variable con ritmo totalmente irregular, ausencia de ondas P y QRS.

