Tema 3. Técnicas y procedimientos neurológicos.


1.6. OBSERVACIONES ENFERMERAS

  • Tras la punción colocar al paciente en decúbito supino e indicarle que permanezca en esa posición al menos 2 horas para evitar cefaleas.
  • Evaluar posibles alteraciones neurológicas.
  • Aconsejar al paciente tomar abundantes líquidos, salvo contraindicación.
  • En los adultos la médula espinal termina en el espacio intervertebral L1- L2, y la punción lumbar debe llevarse a cabo por debajo de este nivel para evitar una lesión medular. Para encontrar un espacio intervertebral seguro en el que llevar a cabo el procedimiento, localizar primero las crestas iliacas. A este nivel, palpar las apófisis espinosas y localizar el espacio intervertebral a este nivel (generalmente, el espacio L3-L4).
  • Si al realizar la punción aparece sangre que se aclara de forma progresiva será traumática; si se mantiene deberá descartarse hemorragia subaracnoidea.
  • En caso de aparecer cefalea, al levantarse y que desaparece al tumbarse, deberemos tranquilizarlo, informándole que es normal. Si refiere cefalea intensa cuando esta tumbado, mantener reposo absoluto y avisar al médico.

 

2. MEDICIÓN DE LA PRESIÓN INTRACRANEAL

2.1. CONCEPTO

Medición e interpretación de los datos del paciente para regular la presión intracraneal.

El método más utilizado de la monitorización de la PIC es la conexión de un traductor a un monitor previa colocación de un catéter intraventricular. El catéter debe colocarse en el hemisferio lesionado, que además de servir para la lectura de la PIC sirve para drenar líquido cefalorraquídeo, si se coloca dentro del ventrículo.

La colocación del catéter se realiza en quirófano en condiciones de asepsia rigurosa, por el médico neurocirujano, con buen control hemostático y optimizando el tiempo del acto quirúrgico (la duración y el sangrado facilitan la infección).