3. FISIOPATOLOGÍA
Cuando se obstruye el flujo sanguíneo, el organismo crea vasos colaterales que retoman la sangre a la aurícula derecha, que se dilata durante semanas. A consecuencia de ello, la presión venosa de la parte superior del cuerpo está muy elevada inicialmente, aunque suele disminuir con el paso del tiempo. Sin embargo, incluso cuando existen colaterales de gran tamaño, la presión venosa central (PVC) se mantiene elevada, lo que causa los signos y síntomas característicos del SVCS.
La velocidad de instauración de los síntomas dependerá de la relación entre la obstrucción total de la vena cava superior, y la formación de colaterales. Cuando se trata de procesos malignos, puede aparecer en semanas o meses, debido al rápido crecimiento del tumor, mientras que en el caso de la mediastinitis fibrosante secundaria a una infección, el paciente puede permanecer asintomático durante años.
La alteración hemodinámica se debe al efecto expansivo sobre el corazón, más que a la compresión de la vena cava superior.
4. MANIFESTACIONES CLÍNICAS
La disnea es el síntoma inicial más frecuente. La triada clásica formada por edema en esclavina, cianosis y circulación colateral constituye el hallazgo más frecuente en la exploración física. La intensidad de la circulación colateral y la sintomatología dependen del tiempo de evolución. Globalmente, los síntomas más frecuentes son: disnea, congestión, tos y dolor torácico. Los signos presentes de manera más habitual son la distensión venosa del cuello, edema facial, cianosis, plétora y edema en brazos; estos signos empeoran al elevar los brazos por encima de la cabeza –Signo de Boterman.
