Entre los neumotórax adquiridos se incluyen el neumotórax traumático abierto por herida penetrante, el cerrado después de una contusión torácica y el neumotórax iatrogénico (NI) secundario a procedimientos diagnósticos, terapéuticos y a barotraumas.
2. ETIOLOGÍA
En función de la causa se clasifica en primario o idiopático, traumático y iatrogénico. De todos, el idiopático o espontáneo es el más frecuente, presentándose en jóvenes, fumadores y sin patología pulmonar.
3. FISIOPATOLOGÍA
Durante el ciclo respiratorio la presión intrapleural es subatmosférica, y es el resultado de las fuerzas elásticas opuestas del pulmón y de la pared torácica. La presión intraalveolar es relativamente positiva en relación con la intrapleural, manteniendo el pulmón en expansión durante la respiración. La entrada incidental de aire en el espacio pleural provoca una pérdida de la presión negativa intrapleural y el pulmón tiende a colapsarse por su propia fuerza retráctil, hasta llegar a un nuevo punto de equilibrio entre la presión intrapleural y la presión intraalveolar. Si la cantidad de aire es importante, la presión pleural se aproxima a la atmosférica, lo que puede causar un colapso de todo el pulmón.
4. MANIFESTACIONES CLÍNICAS
En un 10% de los casos puede ser asintomático o con escasa sintomatología, sobre todo en el neumotórax primario. Los síntomas más frecuentes son el dolor torácico pleurítico de inicio agudo y la disnea, de mayor intensidad en aquellos pacientes con patología previa. Otras manifestaciones clínicas menos frecuentes son la tos improductiva, el síncope, la hemoptisis, la debilidad de extremidades superiores o la sensación de ruido extraño en el tórax.
En un neumotórax a tensión existe abombamiento del hemitórax afectado, desviación de la tráquea contralateral e ingurgitación yugular a veces enmascarada por hipovolemia en traumatizados. Mientras que en el abierto se observa un burbujeo en la herida.
