1. DORSALGIAS Y LUMBALGIAS
Los dolores lumbares y dorsales pueden ser tanto de origen traumático indirecto o contusivo, como aquellos que se deben a reagudizaciones de estados patológicos degenerativos previos. La mayor parte de los dolores lumbares y dorsales no traumáticos tienen su origen en sobreesfuerzos que desencadenan cuadros de dolor muscular o en una patología discal o facetaria subyacente. Los pacientes se presentan con un cuadro de dolor más o menos localizado en la columna lumbar o dorsal sin irradiación a miembros inferiores. Existen una serie de señales de alarma que obligan a profundizar en el estudio de imagen con el fin de identificar enfermedades subyacentes, entre ellos se encuentran: traumatismos leves en pacientes osteoporóticos, antecedentes de cáncer, infección por VIH, síndrome constitucional, infección urinaria, toma de corticoides crónica, dolor inflamatorio, adicción a drogas vía parenteral, alteraciones de esfínteres y/o déficit neurológico periférico. En estos pacientes está indicado el estudio con pruebas de imagen y de ellas la RM es la de mayor efectividad. Cuando se trata de una lumbalgia o dorsalgia simple, es decir, sin sospecha de enfermedad subyacente, el estudio radiológico no suele aportar nada que modifique el enfoque terapéutico.
El tratamiento de las lumbalgias o dorsalgias simples se basa en el uso de analgésicos de primer escalón de manera pautada y durante unos 4 a 6 días sin realizar reposo en cama y manteniendo un grado de actividad razonable, sin práctica de actividad deportiva. En estos pacientes, la Terapia manual puede ser de utilidad, mientras que los soportes externos, el reposo en cama y las tracciones han mostrado efectos perjudiciales en la evolución del problema.
