- El traspaso debe realizarse a la cabecera del paciente, lo que favorece la verificación de la información proporcionada por él mismo y su familia, que desempeñan un papel fundamental para asegurar la continuidad de la atención.
- En caso de pacientes con alteraciones neurológicas, limitaciones cognitivas o pacientes pediátricos, la transferencia debe hacerse en presencia de un familiar o allegado.
- La transferencia debe realizarse en un área en la que existan recursos que aseguren la vigilancia del paciente y la atención urgente en caso necesario (por ejemplo, en un área de cuidados críticos o cerca de esta).
- El traspaso debe realizarse en un lugar en el que se pueda preservar la intimidad del paciente y la confidencialidad de la información aportada, eliminando o reduciendo al mínimo cualquier elemento que pueda dificultar la comunicación (ruidos, interrupciones, tránsito de personas, etc.).
- La información que se proporciona en la transferencia debe ser precisa y pertinente, obviando detalles innecesarios que prolonguen el proceso y desvíen la atención de la información relevante.
- El lenguaje debe ser claro y normalizado, evitando o aclarando (en caso necesario) términos que puedan resultar ambiguos.
- El tiempo empleado para la transferencia debe ser el suficiente para dar la oportunidad de formular preguntas y contestarlas.
- El informe de alta que acompaña al paciente en su traspaso debe contener toda la información clave referida a los diagnósticos al alta, planes de tratamiento y cuidados, medicamentos prescritos, resultados de las pruebas realizadas, etc.
- Las organizaciones y centros sanitarios deben fomentar la intercomunicación fluida, eficaz y efectiva, en los casos en los que estén prestando atención al mismo paciente en forma paralela, promoviendo el uso de nuevas tecnologías: registros electrónicos, historia de salud digital, recetas electrónicas, etc.
