La incidencia es el número de casos nuevos de una enfermedad en una población y periodo concretos, y puede expresarse como cifra absoluta anual o como tasa por 100.000 personas/año. En España, el número total de cánceres diagnosticados lleva décadas aumentando por el crecimiento y envejecimiento poblacional (la edad es un factor clave a partir de 45–49 años), la exposición a factores de riesgo (tabaco, alcohol, contaminación, obesidad, sedentarismo, etc.) y la mejora del diagnóstico precoz, que eleva los casos detectados y puede reducir la mortalidad en tumores como colorrectal, mama, cérvix o próstata. Un ejemplo relevante es el cáncer de pulmón en mujeres, que ha escalado posiciones por el incremento del tabaquismo femenino desde los años 70, y se espera también un aumento de otros tumores vinculados al tabaco (cavidad oral, faringe, vejiga). En cuanto a los tumores más incidentes, globalmente destacan pulmón, mama, colon-recto, próstata y estómago; en España predominan colon-recto, mama, pulmón, próstata y vejiga, con diferencias por sexo (próstata y colon-recto en hombres; mama y colon-recto en mujeres).
La prevalencia es el número de personas que viven con la enfermedad en un momento dado (diagnosticadas y vivas) y depende mucho de la supervivencia: por eso es más alta en cánceres con mejor pronóstico y más baja en tumores muy letales aunque sean frecuentes (como pulmón). La mortalidad mide las muertes por cáncer: a nivel mundial se estima en torno a 9,7 millones en 2022, y en España los tumores son una de las principales causas de muerte, con el cáncer de pulmón liderando las muertes en ambos contextos, seguido por colon (y otros como páncreas, mama o próstata según sexo). En las últimas décadas, la mortalidad por cáncer en España ha tendido a descender gracias a prevención, cribados y avances terapéuticos, aunque no de forma uniforme: aumenta, por ejemplo, la mortalidad por pulmón en mujeres y por páncreas en ambos sexos, mientras que la de estómago ha caído notablemente. La supervivencia (probabilidad de seguir vivo tras un tiempo desde el diagnóstico) es muy alta en tumores como próstata, testículo o tiroides, y muy baja en páncreas, pulmón o esófago; en conjunto, la supervivencia en España es comparable a países cercanos y se ha duplicado aproximadamente en los últimos 40 años, con previsión de seguir mejorando gradualmente.
