TEMA 1. PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL ESÓFAGO


El esófago es un tubo muscular hueco de unos 25 cm que transporta el alimento desde la boca hasta el estómago atravesando el mediastino y el diafragma (hiato diafragmático). Su función depende de una secuencia coordinada: relajación del esfínter esofágico superior (EES), avance del bolo mediante ondas peristálticas y, finalmente, relajación del esfínter esofágico inferior (EEI o cardias) para permitir el paso al estómago; después, el EEI aumenta su presión para evitar la regurgitación. El síntoma clave en la patología esofágica es la disfagia (dificultad para el paso del alimento), que puede ser mecánica cuando disminuye el calibre del esófago (predomina con sólidos y progresa a líquidos, con posible pérdida de peso según gravedad) o motora cuando falla el peristaltismo y/o la relajación del EEI (afecta por igual a sólidos y líquidos, suele ser intermitente y con menor repercusión ponderal). Además, existe la disfagia orofaríngea o de transferencia, típica de causas neuromusculares, que aparece al inicio de la deglución y puede acompañarse de regurgitación oral/nasal, tos y broncoaspiraciones; su valoración incluye gastroscopia, pruebas de imagen (TC, RM), esofagograma con bario y manometría esofágica.


En cuidados, la alimentación debe adaptarse para reducir atragantamientos y aspiración: evitar dobles texturas y optar por purés homogéneos; los líquidos se modifican con espesantes hasta lograr consistencias tipo néctar, miel o pudín según tolerancia, siguiendo criterios estandarizados como IDDSI (niveles 0–7). La exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V) ayuda a objetivar seguridad (tos, descenso de saturación >3%, cambios de voz) y eficacia (residuos, deglución fraccionada), ajustando volumen y viscosidad, y herramientas como el EAT-10 orientan el cribado (puntuaciones ≥4 sugieren necesidad de evaluación). Entre las patologías destacadas están la acalasia, un trastorno motor por ausencia/ineficacia de peristalsis y relajación incompleta del EEI, que cursa con disfagia a sólidos y líquidos, regurgitación nocturna, dolor torácico y riesgo de broncoaspiración; se diagnostica con tránsito baritado (imagen en “pico de pájaro”), endoscopia y manometría, y se trata con medidas para disminuir la presión del EEI (fármacos, toxina botulínica, dilatación neumática) o miotomía de Heller/POEM. Por otro lado, la ERGE es patológica cuando el reflujo causa síntomas molestos o lesión mucosa, con pirosis y regurgitación como manifestaciones típicas y complicaciones como esofagitis, estenosis, esófago de Barrett y adenocarcinoma; se confirma por respuesta a IBP o con endoscopia y pH-metría (± impedanciometría) y se maneja con medidas higienicodietéticas (pérdida de peso, evitar desencadenantes, no acostarse tras comer, elevar cabecero) más IBP/antiácidos, reservando la funduplicatura de Nissen para casos seleccionados.