Los catéteres venosos periféricos (CVP) son los dispositivos invasivos más usados y el principal factor de riesgo extrínseco de infección hospitalaria. La flebitis es la inflamación de la vena asociada a dolor, eritema, calor e induración.
El objetivo es reducir la flebitis y la bacteriemia relacionada con CVP a ≤5 %. Para ello se recomienda: elegir el catéter adecuado según duración y calibre, preparar la piel con clorhexidina, mantener un cuidado aséptico diario del sitio de inserción, retirar los catéteres innecesarios y evitar prácticas de riesgo como manipular accesos sin higiene de manos o mantener catéteres sin indicación activa.
