TEMA 10. PATOLOGÍA HEMATOLÓGICA


La anemia es la reducción del número de eritrocitos o de su capacidad para transportar oxígeno; se diagnostica con hemoglobina, hematocrito y recuento eritrocitario (apoyado por VCM y perfil férrico). Cursa con astenia, palidez, disnea, palpitaciones y taquicardia. Puede deberse a baja producción (ferropenia; enfermedad crónica con bloqueo del hierro; megaloblástica por déficit de B12/folato; aplasia medular) o a pérdida/destrucción aumentada (hemorragia, hemólisis).

Por morfología/etiología destacan: ferropénica (microcítica hipocrómica por déficit de hierro por dieta, pérdidas, malabsorción o mayor demanda), crónica (normo/microcítica por inflamación), megaloblástica (macrocítica por déficit de folato o B12), hemolítica (reticulocitosis y bilirrubina indirecta elevadas; causas intra/extracorpusculares) y aplásica (pancitopenia). Entre las hereditarias: talasemia (síntesis defectuosa de Hb), drepanocitosis (Hb S con eritrocitos en hoz) y esferocitosis (defecto de membrana).

En el polo opuesto, la policitemia es el aumento de la masa eritrocitaria: vera (mieloproliferativa, con varias líneas celulares elevadas) o secundaria a hipoxia crónica (EPOC, tabaquismo, altitud). Las enfermedades oncohematológicas incluyen leucemias (agudas/crónicas; mieloides/linfoides) con fallo medular e infiltración de órganos—requieren evitar infecciones y vigilar sangrados—y linfomas (Hodgkin y no Hodgkin), que se presentan con fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y adenopatías; el Hodgkin suele ser más localizado y el no Hodgkin, más diseminado y de peor pronóstico.