TEMA 11. EPILEPSIA


La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por una predisposición crónica a sufrir crisis convulsivas debido a una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Estas crisis pueden provocar consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales. Sus causas varían según la edad: en niños destacan la anoxia perinatal, factores genéticos, enfermedades metabólicas e infecciones del sistema nervioso central, mientras que en adultos son frecuentes los tumores, tóxicos, lesiones vasculares, traumatismos y demencias. Cuando no se identifica una causa concreta se habla de epilepsia idiopática. Las epilepsias se clasifican en parciales o generalizadas según la zona cerebral afectada, y el electroencefalograma (EEG) es la prueba principal para detectar las descargas eléctricas anormales típicas de esta enfermedad.

El objetivo del tratamiento es prevenir nuevas crisis utilizando el menor número posible de antiepilépticos, como carbamazepina, lamotrigina, gabapentina o levetiracetam, reduciendo así los efectos adversos y mejorando la adherencia. La etosuximida es el fármaco de elección en las crisis de ausencia, mientras que el estatus epiléptico constituye una emergencia neurológica que requiere actuación inmediata con benzodiacepinas y otros tratamientos intravenosos. Además, se recomiendan medidas preventivas como dormir más de 7 horas, evitar alcohol, drogas y estrés, controlar los estímulos luminosos y seguir correctamente la medicación. Durante una crisis generalizada es fundamental mantener la calma, proteger a la persona de golpes y acudir al hospital si la convulsión dura más de cinco minutos.