TEMA 14. DIABETES MELLITUS TIPO I Y TIPO II


La diabetes mellitus (DM) es una alteración metabólica multicausal definida por hiperglucemia crónica y trastornos del metabolismo de hidratos de carbono, lípidos y proteínas por defectos en la secreción y/o acción de la insulina (células β pancreáticas). Se clasifica principalmente en DM tipo 1 (destrucción autoinmune o idiopática de células β, debut brusco, pacientes jóvenes con IMC normal/bajo, clínica “4P” y riesgo de cetoacidosis) y DM tipo 2 (90–95%, base genética + estilos de vida, insulinorresistencia y secreción insuficiente, inicio progresivo, frecuente obesidad, a menudo asintomática y con riesgo de coma hiperosmolar no cetósico). Además existen la diabetes gestacional (2.º–3.er trimestre, revierte tras el parto pero obliga a reclasificar por riesgo futuro) y otros tipos específicos (MODY/diabetes neonatal, LADA, enfermedades pancreáticas, fármacos como glucocorticoides, agentes químicos o postrasplante). Antes de la DM se usa el concepto de prediabetes (homeostasis alterada): glucemia basal alterada, tolerancia alterada a la glucosa tras SOG y/o HbA1c en rango intermedio, estados que pueden progresar si no hay cambios en hábitos. Clínicamente puede presentarse de forma metabólica (poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso; si déficit grave: vómitos, deshidratación y respiración de Kussmaul), no metabólica (infecciones recurrentes y/o complicaciones como retinopatía o vasculopatía) o asintomática (muy típica en DM2). El cribado se recomienda especialmente a partir de cierta edad o con IMC elevado y factores de riesgo (sedentarismo, antecedentes familiares, pancreatitis, DM gestacional/macrosomía, HTA, dislipemia, HbA1c/TAG/GAA previas, ECV, y fármacos diabetogénicos). El diagnóstico se basa en determinaciones de glucemia basal y/o prueba de tolerancia oral (SOG 75 g) siguiendo condiciones estandarizadas (ayuno, dieta previa, reposo, sin enfermedad intercurrente), pudiendo apoyarse en HbA1c según criterios y contexto.

El tratamiento es multifocal: normalizar glucemia, prevenir complicaciones, tratar comorbilidades (HTA/dislipemia), evitar tabaco y preservar calidad de vida. Los pilares son dieta (priorizar pérdida ponderal en DM2 con exceso de peso, reducir hidratos y grasas saturadas, aumentar fibra; dieta mediterránea en DM2 con normopeso y reserva insulínica; y en DM insulinopénica ajustar ingestas a dosis mediante “raciones”), ejercicio (≈150 min/semana aeróbico moderado, distribuir ≥3 días; evitar ayuno/picos de fármacos y considerar prueba de esfuerzo en >30–35 años con riesgo CV) y fármacos: en DM1 la insulina es esencial y en DM2 se añade si dieta/ejercicio y antidiabéticos no bastan. La insulina se clasifica por origen (humana vs análogos) y por farmacocinética (rápidas y análogos rápidos prandiales; NPH/NPL y análogos basales como glargina/detemir/degludec; premezclas), con pautas convencionales o intensivas (múltiples dosis o bomba), siempre con monitorización (tiras o sensores) y control de cetonas si hiperglucemia mantenida. Complicaciones agudas clave: hipoglucemia (síntomas adrenérgicos y neuroglucopénicos; tratamiento con hidratos por boca si consciente o glucagón/ glucosa IV si inconsciente) y descompensaciones hiperglucémicas (cetoacidosis vs coma hiperosmolar, con reposición hídrica, insulina, potasio y medidas asociadas). En DM2 se emplean antidiabéticos según mecanismos: metformina (sensibilizador), secretagogos (sulfonilureas/glinidas con más riesgo de hipoglucemia), inhibidores α-glucosidasas, tiazolidinedionas (efectos como retención hídrica), moduladores de incretinas (i-DPP4 y agonistas GLP-1) e inhibidores SGLT-2 (glucosuria, infecciones urinarias y precaución por cetoacidosis). A largo plazo predominan complicaciones microvasculares (retinopatía, nefropatía con albuminuria/HTA y deterioro renal, neuropatía distal) y macrovasculares (ictus, arteriopatía periférica y cardiopatía coronaria), y la entidad “mixta” del pie diabético (neuropatía + isquemia) con cribado sensitivo mediante monofilamento y prevención basada en higiene, inspección diaria, hidratación adecuada, corte de uñas, no ir descalzo, calzado correcto y revisiones periódicas; además se pautan cribados (fondo de ojo, RAC urinaria, exploración del pie, lípidos y PA, y en DM1 control de autoinmunidad tiroidea/celiaquía). Se refuerza la educación sanitaria para el uso de monitorización continua de glucosa y bombas (ISCI) (interpretación de tendencias, alarmas, mantenimiento, ajuste terapéutico y manejo psicológico) y, en el marco asistencial español, la guía BOE (05/07/2022) delimita cómo Enfermería puede indicar/usar y prorrogar ciertos fármacos (insulinas, metformina, sulfonilureas, carbohidratos financiados y glucagón inyectable) bajo protocolos. En cuidados enfermeros destaca el diagnóstico “Riesgo de glucemia inestable (00179)” cuando las intervenciones educativas y de adherencia pueden prevenir descompensaciones, reservando “hipoglucemia/hiperglucemia” cuando ya hay valores anormales.