TEMA 2. EL ELECTROCARDIOGRAMA


El electrocardiograma (ECG) es el registro gráfico de la actividad eléctrica del corazón, captada mediante electrodos colocados en la piel y representada en papel milimetrado. Este registro permite analizar la despolarización y repolarización de las células cardíacas, reflejando el funcionamiento del sistema de conducción eléctrica del corazón. 

 

Las células cardíacas generan impulsos eléctricos mediante el intercambio de iones, principalmente sodio (Na+) y potasio (K+). En reposo, la célula está polarizada, con una carga negativa en su interior. Cuando es estimulada, el sodio entra en la célula y se produce la despolarización, lo que genera la contracción del músculo cardíaco. Luego, la salida de potasio restaura el estado inicial en un proceso llamado repolarización. Estos cambios crean un campo eléctrico que se representa en el ECG mediante un vector de despolarización, cuya dirección determina la forma de las ondas en el trazado. 

 

El ECG permite analizar la conducción eléctrica del corazón. El estímulo debe iniciarse en el nodo sinusal y propagarse de manera organizada. La onda P representa la activación auricular, seguida del intervalo PR, que refleja el tiempo de conducción hasta los ventrículos. La despolarización ventricular se observa en el complejo QRS, mientras que la repolarización ventricular se manifiesta en la onda T

 

En el ECG estándar se utilizan 10 electrodos para registrar 12 derivaciones, divididas en derivaciones de extremidades (DI, DII, DIII, aVR, aVL y aVF) y derivaciones precordiales (V1 a V6), que permiten analizar el corazón desde diferentes planos. Además, existen derivaciones especiales como las posteriores y derechas, que se utilizan en casos específicos. 

 

El ECG es una prueba clave para detectar alteraciones cardíacas. Su correcta realización es esencial, por lo que el personal de enfermería debe garantizar la adecuada colocación de los electrodos, minimizar interferencias y verificar la calidad del registro. Para la monitorización continua del ritmo cardíaco, se emplean sistemas con menor número de electrodos, como la monitorización continua con 3 o 5 electrodos y el sistema EASI, que permite obtener un ECG de 12 derivaciones con solo 5 electrodos. 

 

La correcta interpretación del ECG es esencial para detectar anomalías en la conducción eléctrica del corazón y contribuir a un diagnóstico temprano, facilitando una intervención oportuna ante posibles alteraciones cardíacas.