Los principales factores de riesgo oncológicos identificados por la OMS son el tabaco, las infecciones, el alcohol, el sedentarismo y las dietas inadecuadas, responsables de un tercio de las muertes por cáncer a nivel mundial. El tabaco es el más relevante, implicado en hasta el 33 % de los tumores y en más del 90 % de los casos de cáncer de pulmón, además de estar asociado a múltiples localizaciones tumorales. Las infecciones tienen gran peso en países en vías de desarrollo, siendo el VPH uno de los agentes más destacados por su relación con el cáncer de cérvix. El alcohol incrementa el riesgo desde la primera consumición y está vinculado a al menos siete tipos de cáncer, siendo los más frecuentes mama en mujeres y colorrectal en hombres. La obesidad, favorecida por el sedentarismo y las dietas poco saludables, también se relaciona con múltiples tumores, aunque la práctica de ejercicio físico puede reducir tanto la incidencia como la mortalidad oncológica.
Existen otros factores de riesgo relevantes como la edad, la exposición solar, los carcinógenos ocupacionales (ejemplo: amianto y su relación con el mesotelioma), factores genéticos, fármacos, hormonas y alteraciones del sistema inmunológico. Según el estudio Global Burden of Disease 2019, además del tabaco y el alcohol, destacan el índice de masa corporal elevado, la hiperglucemia, el sexo inseguro, la contaminación ambiental, la exposición al asbesto y las dietas pobres en cereales integrales o en lácteos, así como el tabaquismo pasivo. Estos hallazgos subrayan la importancia de la prevención y la adopción de hábitos de vida saludables como estrategias clave en la reducción del impacto del cáncer.
