La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es una alteración progresiva e irreversible de la función renal, caracterizada por una disminución persistente de la Tasa de Filtración Glomerular (TFG) o daño renal estructural o funcional durante al menos tres meses. Sus causas más comunes son la diabetes, hipertensión y enfermedades glomerulares, y se clasifica según los niveles de TFG y albuminuria. La ERC tiene un fuerte impacto clínico, social y económico, y su progresión desde etapas asintomáticas hasta el fallo renal terminal requiere intervenciones enfermeras clave como la detección temprana, control de comorbilidades y preparación para terapias sustitutivas como la diálisis o el trasplante.
A nivel fisiopatológico, la ERC provoca alteraciones sistémicas como retención de toxinas urémicas, trastornos del metabolismo mineral-óseo, anemia y acidosis metabólica. Estas complicaciones afectan múltiples sistemas y reducen significativamente la calidad de vida. La enfermería juega un papel fundamental en la educación del paciente, el seguimiento clínico, la gestión del tratamiento y el soporte emocional. Además, se promueve un enfoque multidisciplinar para lograr una atención integral, afrontando retos como la detección precoz y el acceso a tratamientos, y aprovechando oportunidades como la telesalud y las tecnologías de autocuidado.
