TEMA 22. NECESIDADES NUTRICIONALES. TIPOS DE ALIMENTOS


Las necesidades nutricionales se basan en el aporte adecuado de nutrientes esenciales que el organismo no puede sintetizar (como los 9 aminoácidos, ciertos ácidos grasos y vitaminas y minerales), por lo que deben obtenerse de la dieta; su déficit produce alteraciones progresivas y puede desencadenar enfermedad. Para cuantificarlas se manejan conceptos como requerimiento (cantidad mínima para mantener funciones, crecimiento y evitar carencias), distinguiendo entre requerimiento basal (evita alteraciones) y normativo (asegura reservas deseables), además del requerimiento nutricional medio (cubre al 50% de un grupo) y el nivel tolerable superior (máxima ingesta sin efectos adversos en la mayoría). Las Ingestas Diarias Recomendadas (IDR) ajustan estos valores según edad, sexo y situaciones como embarazo/lactancia, orientándose hoy no solo a prevenir déficits clásicos, sino también a reducir el riesgo de patologías crónicas; en España, la AESAN publicó valores de referencia (p. ej., calcio en mayores). A nivel de macronutrientes, se plantea un reparto aproximado del 15% proteínas, 30–40% lípidos y 50% hidratos de carbono (priorizando complejos). El balance energético considera el gasto basal, la actividad física y el efecto térmico de los alimentos, y el gasto energético basal puede estimarse con Harris-Benedict según sexo, edad, peso y talla.

Para trasladar estas cifras a la vida diaria se usan guías nutricionales con formatos visuales (rueda, plato o, sobre todo, pirámide) que concretan raciones y hábitos: moderar carnes (especialmente roja), priorizar aceite de oliva virgen extra, aumentar frutas, verduras y pescado, elegir lácteos más bajos en grasa, subir hidratos complejos y reducir azúcares, junto con actividad física diaria y el marco de la dieta mediterránea; además, incorporan criterios de sostenibilidad (más vegetales, productos locales/de temporada y menos desperdicio). La Pirámide SENC 2019 añade equilibrio energético e hídrico, técnicas culinarias, actividad física, bienestar emocional y pautas sobre alcohol. El Plato de Harvard propone ½ del plato de frutas y verduras (patata/boniato aparte), ¼ de cereales integrales o féculas preferentemente saludables y ¼ de proteínas priorizando pescado, legumbres, huevos y aves, evitando procesados. En recomendaciones concretas, la AESAN sugiere, entre otras, ≥5 raciones/día de frutas y hortalizas, cereales preferentemente integrales, limitar carne a 0–3 raciones/semana, pescado ≥3 raciones/semana, legumbres ≥4/semana (idealmente diarias), y ajustar lácteos y frutos secos; también pauta actividad física por edades. En azúcar, se aconseja reducir azúcares libres por debajo del 10% de las calorías (ideal <5%), lo que en una dieta de 2000 kcal equivale aproximadamente a 25 g/día, recordando que aparecen también en bebidas y procesados.