TEMA 23. FUNDAMENTOS DE LA VALORACIÓN NUTRICIONAL


La valoración nutricional tiene como objetivo identificar pacientes desnutridos, en riesgo de desnutrición o con déficits específicos, y también sirve para monitorizar la respuesta a las terapias nutricionales. Como no existe un único marcador que defina por sí solo el estado nutricional, se utiliza un enfoque multiparamétrico que integra datos clínicos y funcionales, medidas antropométricas y parámetros de laboratorio. Dentro de la antropometría destacan el peso (teniendo en cuenta edemas o ascitis y comparando peso habitual vs. actual; una pérdida >5% en 1 mes o >10% en 3 meses sugiere alta probabilidad de desnutrición), la talla (a veces difícil en encamados o ancianos) y el IMC (kg/m²), con puntos de corte de <18,5 infrapeso, 18,5–24,9 normalidad, 25–29,9 sobrepeso y >30 obesidad. Además, aunque hoy se usan menos por la bioimpedancia, se emplean estimaciones de reserva proteica como pliegues cutáneos (especialmente el tricipital), perímetro braquial y circunferencia muscular del brazo, y de forma clásica se han descrito fórmulas orientativas de “peso ideal” como Brocca y Lorentz.

En los datos de laboratorio, las proteínas plasmáticas son marcadores frecuentes: la albúmina (vida media ~20 días) es muy usada, aunque se altera con infección, cirugía o enfermedad hepática; la prealbúmina (vida media 2–3 días) permite seguimiento más a corto plazo, y también se consideran la transferrina o la proteína ligada al retinol. Para detectar riesgo de forma precoz se aplican técnicas de cribado mediante cuestionarios como MUST, NSI/DETERMINE, MNA® (especialmente en ≥65 años), y NRS 2002 (valora pérdida de peso, ingesta, gravedad de enfermedad e IMC). En el ámbito hospitalario existen herramientas automatizadas como CONUT® (basada en albúmina, colesterol total y linfocitos, clasificando el riesgo en leve, moderado o grave según puntuación) e INFORNUT® (añade datos de filiación junto a esos analíticos). Finalmente, la propuesta GLIM (2019) recomienda iniciar siempre con un cribado y diagnosticar desnutrición combinando al menos un criterio fenotípico (pérdida de peso, IMC bajo o baja masa muscular) y uno etiológico (disminución de ingesta y/o inflamación), unificando así el enfoque diagnóstico en la práctica clínica.