La nutrición enteral (NE) es la administración de fórmulas enterales (mezclas definidas y completas de macro y micronutrientes) por vía digestiva, ya sea por vía oral, mediante sondas nasogástricas/nasoenterales o a través de accesos como gastrostomía o yeyunostomía. Se considera la opción principal de soporte nutricional artificial frente a la parenteral cuando el tracto gastrointestinal es funcional, porque es más fisiológica, preserva la mucosa intestinal y su función barrera, reduce la traslocación bacteriana y suele asociarse a menos complicaciones y de menor gravedad. Está indicada cuando existe un tramo gastrointestinal utilizable pero hay limitaciones para ingerir, deglutir, digerir o absorber (anorexia, malabsorción, coma, etc.) o cuando hay requerimientos elevados no cubiertos con dieta habitual (hipermetabolismo, grandes quemados). Sus contraindicaciones absolutas incluyen situaciones como peritonitis, obstrucción grave/íleo paralítico, necesidad de reposo digestivo, hemorragia digestiva, vómitos intratables o diarrea grave; y como relativas se consideran diarrea leve-moderada, vómitos moderados, pancreatitis aguda grave, fístulas de alto débito y alteraciones importantes de la motilidad.
La elección de fórmula depende de la capacidad de digestión/absorción, volumen tolerable, necesidad de fibra, requerimientos proteicos y el uso de triglicéridos de cadena media: las poliméricas (proteínas completas) son las más usadas si hay función digestiva; las oligomonoméricas (proteínas hidrolizadas) se reservan para intestino corto, pancreatitis aguda o intolerancia a poliméricas; y las fórmulas especiales se adaptan a patologías (renal, hepática, diabetes/hiperglucemia, críticos con inmunonutrientes, caquexia tumoral). El acceso puede ser nasogástrico o nasoenteral (duodenal/yeyunal si hay mala tolerancia gástrica o alto riesgo de aspiración), o bien gastrostomía (PEG/endoscópica o radiológica) y yeyunostomía si no es posible el acceso gástrico. Las complicaciones se agrupan en gastrointestinales (diarrea osmótica, estreñimiento, distensión), mecánicas (lesiones, obstrucción de sonda, errores de conexión), broncoaspiración (grave; prevenir con posición y control de residuo gástrico) y metabólicas (hiperglucemia, alteraciones hidroelectrolíticas, síndrome de realimentación). La NE debe iniciarse progresivamente y puede administrarse en bolos/intermitente o continua (menos fisiológica pero suele reducir distensión y riesgo de aspiración/diarrea), siguiendo cuidados clave: minimizar manipulaciones, comprobar fórmula, administrar a temperatura ambiente, posicionar en Fowler y controlar residuo gástrico; y al dar medicación, lavar la sonda, diluir fármacos, no mezclar, espaciar tomas y, si es necesario, interrumpir la NE para evitar interacciones y obstrucciones.
