La hemorragia digestiva es cualquier sangrado originado en el tubo digestivo y se clasifica según su localización respecto al ángulo de Treitz: hemorragia digestiva alta (HDA) si ocurre por encima (esófago, estómago, duodeno) y hemorragia digestiva baja (HDB) si es por debajo (intestino delgado distal, colon, recto y canal anal). Entre las causas más frecuentes de HDA destacan la úlcera péptica gastroduodenal, las varices esofagogástricas, las erosiones gastroduodenales, el síndrome de Mallory-Weiss, la esofagitis y tumores; en HDB predominan las lesiones de colon y recto (divertículos, angiodisplasias, pólipos/tumores, EII y patología anorrectal) y, con menor frecuencia, causas del intestino delgado (angiodisplasias, tumores, Crohn o fístula aortoentérica). En ambos casos, el problema de fondo es la pérdida de sangre, que puede ser aguda y masiva o lenta y repetida, condicionando el riesgo de anemia y/o inestabilidad hemodinámica.
Clínicamente, el signo clave es el sangrado visible o indirecto: en HDA puede aparecer hematemesis (sangre roja brillante en sangrado reciente o “posos de café” si es más antiguo) y también melenas (heces negras, pegajosas por sangre digerida); en HDB son más típicas la rectorragia (sangre roja mezclada con heces, origen distal) y la hematoquecia (escasa sangre en papel/heces, típica de patología anorrectal como hemorroides o fisuras). La gravedad se valora por repercusión hemodinámica según el volumen perdido: desde taquicardia leve y pequeño descenso de TA (<10%) hasta hipotensión marcada, taquicardia >120 lpm, extremidades frías, oliguria y posible shock (≥30–40%). El diagnóstico se apoya en endoscopia (visualiza la lesión y permite tratamiento) y, cuando procede, arteriografía (localiza el vaso y posibilita embolización). El manejo inicial prioriza estabilización (2 vías venosas gruesas, reposición con cristaloides/coloides, objetivo TAS >100 mmHg y diuresis >30 ml/h, y transfusión según Hb y comorbilidad), seguido de terapias específicas: hemostasia endoscópica (térmica, inyección, mecánica), fármacos (IBP, vasoconstrictores y profilaxis antibiótica en escenarios indicados) y, en casos seleccionados, medidas como TIPS, sondas de taponamiento (Sengstaken-Blakemore/Linton-Nachlas) o tratamiento radiológico intervencionista.
