TEMA 3. PREVENCIÓN ONCOLÓGICA Y DETECCIÓN PRECOZ: PREVENCIÓN PRIMARIA, SECUNDARIA, TERCIARIA Y CUATERNARIA


La prevención y el control del cáncer han crecido mucho gracias a los avances en el conocimiento de la carcinogénesis: ya no se centran solo en identificar y evitar carcinógenos, sino también en aplicar intervenciones que reduzcan el riesgo y en la detección precoz sistemática. La prevención primaria busca disminuir la probabilidad de enfermar promoviendo hábitos saludables (dieta equilibrada, actividad física, reducción de riesgos) e incluye medidas como la vacunación para prevenir infecciones relacionadas con cáncer, destacando la vacuna frente al VPH (cáncer de cérvix y algunos de cabeza y cuello) y la vacuna frente al VHB (reducción del riesgo de hepatitis B y, con ello, de cáncer hepático). La prevención secundaria se basa en la búsqueda activa de lesiones precancerosas o tumores iniciales en personas sin síntomas mediante programas de cribado.

Como ejemplos de cribado poblacional, se incluyen: mama (mujeres 50–69 años, mamografía cada 2 años, con clasificación BI-RADS, capaz de detectar un alto porcentaje de tumores), cérvix (mujeres 25–65 años, citología y/o determinación de VPH de alto riesgo con intervalos y triajes según edad y resultados) y colorrectal (hombres y mujeres 50–69 años, sangre oculta en heces cada 2 años). Además, cuando existe alto riesgo personal o familiar/hereditario, se realiza una valoración individual y seguimiento con protocolos específicos. La prevención terciaria se orienta a la rehabilitación y al control evolutivo (físico, psicológico y social) para mejorar calidad de vida, reducir secuelas, invalidez y muerte prematura, y prevenir recaídas; y la prevención cuaternaria busca evitar daños por actuaciones sanitarias innecesarias o excesivas (por ejemplo, usar protector tiroideo en radiografías dentales).