TEMA 3. PROCEDIMIENTO QUIRÚRGICO Y TRASPLANTE RENAL


El trasplante renal es una cirugía compleja que requiere una ejecución precisa y seguimiento estrecho para garantizar la viabilidad del injerto y la seguridad del receptor. La extracción del riñón del donante se realiza preferentemente por vía laparoscópica, con menor impacto postoperatorio frente a la cirugía abierta, aunque puede implicar más complicaciones vasculares. El injerto se implanta habitualmente en la fosa ilíaca derecha mediante anastomosis término-lateral a los vasos ilíacos y una ureteroneocistostomía, frecuentemente mediante técnica extravesical tipo Lich-Gregoir, utilizando catéter doble J para prevenir fístulas.

Las complicaciones quirúrgicas pueden ser vasculares (trombosis arterial o venosa, estenosis), urinarias (fístulas, estenosis, hematuria), de la herida quirúrgica o linfoceles. Su presentación puede simular otras causas como rechazo o toxicidad, por lo que requiere diagnóstico diferencial precoz.

El manejo postoperatorio inmediato implica monitorización intensiva de la presión arterial, PVC y función del injerto mediante control de diuresis y creatinina. La oligoanuria exige evaluación sistemática con imagen y, en algunos casos, biopsia renal. Se deben ajustar los inmunosupresores, controlar el equilibrio hidroelectrolítico, prevenir infecciones y valorar el dolor adecuadamente para descartar complicaciones quirúrgicas. El seguimiento cuidadoso en esta fase crítica es esencial para el éxito del trasplante.