1. Introducción. Insuficiencia renal crónica. IRC
Como síndrome, la insuficiencia renal crónica (IRC) se caracteriza como el deterioro lento, progresivo e irreversible de las funciones renales como consecuencia de la destrucción de las nefronas.
Es una enfermedad de incidencia y prevalencia creciente, pues depende de otros trastornos también de alta prevalencia, como el envejecimiento, la diabetes, la hipertensión arterial o las enfermedades cardiovasculares.
2. Importancia del filtrado glomerular en la IRC y la creatinina
Clínicamente, observamos una disminución del filtrado glomerular, el cual sirve de base para valorar el estadio clínico de la IRC.
3. Estadios clínicos de la IRC
Con base en la tasa de filtrado glomerular (TFG), se establecen los diferentes estadios clínicos de la IRC (del 1 al 5).
4. Causas
De entre las múltiples causas que pueden provocar una IRC, destacaremos las más importantes:
- Nefropatía diabética, derivada normalmente de la diabetes mellitus tipo II. Es la más frecuente.
- Enfermedades vasculares como hipertensión arterial, ateroesclerosis y el propio envejecimiento, que provocan nefroesclerosis renal.
- Glomerulonefritis crónica.
5. Fisiopatología
Una vez que la enfermedad ha avanzado hasta la fase 3, aunque se consigan controlar las posibles causas de la IRC, la enfermedad progresa sola, por lo que es primordial no llegar hasta este estadio. Los motivos de esta progresión son:
- El daño concreto de la enfermedad causal.
- Una progresión específica y común a todas las enfermedades renales cuando el daño se convierte en irreversible.
6. Clínica
A lo largo de los diferentes estadios de la IRC, las manifestaciones clínicas varían.
Habrá alteraciones en la concentración de electrolitos, compuestos nitrogenados, calcio, fósforo, proteínas, lípidos y aminoácidos, y en el equilibrio ácido-base, además de un desarrollo de anemia.
El avance de la enfermedad renal afectará a la mayor parte de los sistemas del organismo y aparecerán alteraciones digestivas, hematológicas, óseas, cardiovasculares, neurológicas, dermatológicas y del sistema endocrino.
7. Aspectos clave. Diagnóstico.
- Es imprescindible realizar una analítica que pueda orientar el diagnóstico de la IRC.
- Se detecta un aumento de creatinina.
- El filtrado glomerular está disminuido.
- En la gasometría, aparece acidosis metabólica.
- Se observa hiperfosfatemia, hiperuricemia, hipocalcemia, proteinuria, hiperpotasemia y anemia.
- La diuresis va cambiando en el transcurso de la enfermedad.
8. Tratamiento
Dentro del tratamiento de la IRC, distinguimos entre un tratamiento sustitutivo, que puede consistir en diálisis o en un trasplante renal; y un tratamiento conservador para controlar la sintomatología, prevenir las complicaciones y aportar la nutrición adecuada.
8.1. Medidas Higiénico-dietéticas
- Ejercicio físico.
- Reducción de peso.
- Dietas ricas en ácidos grasos omega
- Dietas restrictivas en proteínas.
- Dietas restrictivas en sodio.
- Hábito tabáquico.
- Líquidos.
- Fósforo y calcio.
- Potasio.
- Corrección de la anemia.
