El objetivo es reducir la incidencia de bacteriemias asociadas a catéter venoso central a menos de 3 episodios por cada 1.000 días de CVC. Para ello se establecen medidas obligatorias como la higiene de manos, uso de clorhexidina alcohólica, barreras máximas de esterilidad, preferencia por la vena subclavia, retirada de catéteres innecesarios y un manejo higiénico riguroso.
Además, se proponen medidas opcionales (catéteres o apósitos impregnados con antimicrobianos, higiene con clorhexidina, inserción guiada por ecografía), y se desaconsejan prácticas como el uso profiláctico de antibióticos o cambios rutinarios de CVC. También se detallan protocolos de inserción, mantenimiento y retirada, con énfasis en la antisepsia, el uso correcto de apósitos y sistemas de infusión, y la revisión diaria de la necesidad del catéter para prevenir infecciones.
