La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica y progresiva que afecta a todo el SNC. Su característica principal es la inflamación, desmielinización y daño en los axones de las neuronas.
Su etiología es desconocida, pero se sabe que tiene una base inmunológica.
La aparición de la EM sucede en los adultos jóvenes (20-40 años), más frecuente en mujeres.
La evolución de la EM tiene 2 fases definidas:
- Etapa de brotes: dura unos 10-15 años donde hay brotes con síntomas de afectación medular, troncoencefálica y visual. Los síntomas desaparecen tras cada brote, pero van dejando secuelas.
- Etapa de deterioro progresivo: la mitad de los pacientes pasan a esta fase en la que no hay exacerbaciones, pero hay un deterioro progresivo debido a la desmielinización.
- La clínica varía mucho de un paciente a otro y algunos pueden aparecer más en una fase inicial y otros, en la fase más avanzada. En general son los que se citan:
- Trastornos sensitivos: parestesias, hipoestesia, hiperestesia.
- Trastornos motores: debilidad muscular.
- Alteración del equilibrio.
- Trastornos visuales: menor agudeza visual, escotomas...
- Alteraciones derivadas del tronco encefálico: disfagia, vértigo, diplopia.
- Problemas de continencia urinaria: incontinencia de urgencia, retención de orina.
- Otros: ataxia, problemas sexuales, movimientos anormales, disfunción intestinal...
No existe tratamiento curativo, pero sí hay fármacos para retrasar los brotes y modificar el curso de la enfermedad (inmunomoduladores). También es importante el tratamiento sintomático y rehabilitador.
