La monitorización del acceso vascular es esencial para prevenir complicaciones y asegurar la eficacia de la hemodiálisis. Existen dos enfoques principales: la vigilancia (exploración física sistemática, indicadores clínicos y percepción del paciente) y la monitorización (métodos instrumentales y pruebas objetivas). Ambas deben complementarse.
Entre las complicaciones más frecuentes destacan: estenosis (disminución progresiva del calibre venoso, causa principal de disfunción), trombosis (oclusión del acceso, generalmente secundaria a una estenosis), infecciones (especialmente en CVC, asociadas a alta morbimortalidad), aneurismas y pseudoaneurismas, síndrome de robo arterial, y otras como edema del brazo o disfunción cardíaca.
Se recomiendan herramientas como el test de elevación del brazo, auscultación, ecografía doppler, o medición de presiones dinámicas durante la diálisis para detectar precozmente estas complicaciones. Una intervención temprana puede evitar la pérdida del acceso y complicaciones mayores.
