El síndrome de dolor regional complejo (CRPS), antes llamado distrofia simpática refleja, es una enfermedad dolorosa que suele afectar sobre todo a una mano, aunque también puede aparecer en brazos, piernas o pies. Se caracteriza por dolor intenso con ardor, rigidez, inflamación y cambios de color en la zona afectada. Existen dos tipos: el tipo 1, que aparece tras una lesión o enfermedad sin daño nervioso directo identificable, y el tipo 2, que se produce después de una lesión nerviosa definida. Aunque los desencadenantes pueden variar, ambos tipos presentan síntomas similares y evolucionan a través de las mismas fases clínicas. Su causa exacta no se conoce, pero es más frecuente en adultos jóvenes y aparece 2–3 veces más en mujeres.
El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en la presencia de un dolor continuo desproporcionado respecto al daño tisular inicial, además del cumplimiento de los criterios de Budapest. Estos criterios evalúan síntomas y signos en cuatro áreas: sensitiva (hiperestesia, alodinia), vasomotora (asimetría térmica o cambios de color), sudomotora/edema (alteraciones de la sudoración o edema) y motora/trófica (debilidad, temblor, rigidez, disminución del movimiento o cambios en piel, pelo y uñas). Para confirmar el diagnóstico, el paciente debe referir síntomas en al menos tres categorías y el profesional debe objetivar signos en al menos dos. Además, pueden utilizarse pruebas complementarias como radiografías, resonancia magnética y gammagrafía ósea para detectar cambios en huesos, tejidos y alteraciones del metabolismo óseo.
