La ecografía es una herramienta clave en la hemodiálisis moderna, especialmente para la gestión, evaluación y seguimiento de la fístula arteriovenosa (FAV). Su uso permite realizar un mapeo prequirúrgico detallado, evaluar la maduración del acceso, detectar complicaciones y guiar con precisión la punción ecoguiada.
En el mapeo prequirúrgico, la ecografía Doppler permite valorar el diámetro, flujo, calcificaciones y distensibilidad de arterias y venas, así como descartar trombosis o estenosis. Estas medidas ayudan a planificar correctamente el acceso, aumentando la tasa de éxito y reduciendo complicaciones.
Durante la maduración de la FAV, se utilizan criterios como la “Regla de los 6” (≥6 mm de diámetro, ≤6 mm de profundidad, ≥600 ml/min de flujo). El ecógrafo evalúa anastomosis, flujo mediante Doppler espectral, y permite anticipar si la FAV será funcional.
En cuanto a la detección de complicaciones, la ecografía identifica con precisión estenosis (mediante reducción de calibre y aliasing), trombosis (material hiperecoico, falta de flujo y compresibilidad), aneurismas, pseudoaneurismas, síndrome de robo vascular (mediante Doppler espectral), calcificaciones (hiperecogenicidad), y ayuda en el diagnóstico diferencial de infecciones o hematomas.
Por último, la punción ecoguiada (PEG) mejora la seguridad y eficacia del acceso al visualizar el vaso en tiempo real. Puede realizarse en modo off-line (marcaje previo) o online (en tiempo real), con técnicas longitudinales o transversales, según el trayecto y profundidad del vaso.
