TEMA 9. ACTUACIÓN EN EL QUIRÓFANO ANTE UN PACIENTE ADULTO CON COVID-19


1. INTRODUCCIÓN

La violencia de la primera ola pandémica hizo que la mayoría de los hospitales centraran sus recursos humanos y materiales en el cuidado inmediato de pacientes críticos, estableciendo unidades de reanimación y cuidados intensivos de forma masiva. Se estima que durante los primeros 3 meses de la pandemia, se cancelaron en España más de medio millón de intervenciones programadas y más de 28 millones en el mundo.

Tan pronto como el colapso inicial lo permitió, los procedimientos diagnósticos, y, sobre todo, la cirugía electiva se convirtió en prioridad para la sanidad española y sus profesionales, erigiéndose de manera involuntaria, en buque insignia de la vuelta a la “normalidad” prepandemia.

 Los servicios quirúrgicos y sus profesionales han dado respuesta adecuada y organizada a esta crisis, realizando distintos protocolos asistenciales coordinándose con los CEOS, las Sociedades Científicas y las autoridades sanitarias de las CCAA y estatales para dar cabida a las intervenciones de pacientes que no podían retrasar la cirugía. Para ello elaboramos el protocolo de actuación ante la situación de necesidad de intervención quirúrgica de paciente portador de COVID-19 en marzo de 2020, una vez asentado el sistema de salud, y recuperándose de la situación de colapso, se hizo necesario establecer recomendaciones que asegurasen el restablecimiento de la cirugía electiva minimizando al máximo los riesgos de contagio.

La generalización de la vacuna y de la variante ómicron de COVID-19 han reducido la aparición de enfermedad grave a personas vulnerables vacunadas frente a COVID-19 y la presión hospitalaria (115). Por ello, en abril del año 2022 hubo que adaptarse de nuevo a la situación para instaurar un protocolo lo mas parecido a normalidad en el ámbito de la programación quirúrgica, pero sin olvidar el contexto en el que nos encontramos.

El SEMIC con la colaboración y del SEDAR, AEC, AEEQ, SEORL CCC y ASECMA, ha realizado una actualización de su documento llamado, recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante la pandemia covid-19, en abril del año 2022.

Este nuevo documento aboga por la selección de los pacientes que deben ser especialmente protegidos, así como por el mantenimiento de las medidas de protección de los profesionales sanitarios adecuadas y proporcionales a la evidencia disponible. A este efecto, se define como paciente de alto riesgo perioperatorio en caso de sufrir COVID-19 (riesgo perioperatorio COVID-19) a los pacientes inmunodeprimidos por causa extrínseca o intrínseca y las mujeres embarazadas.

Los pacientes mayores de 60 años, que aparecen como grupo vulnerable frente a COVID-19 en otras recomendaciones, no se considerarán como tal por el mero hecho de la edad en consideración con la actual cobertura vacunal completa en España.

Se considerarán pacientes inmunodeprimidos por causa intrínseca o extrínseca a los siguientes:

• Pacientes oncológicos con tratamiento quimioterápico neoadyuvante.

• Receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos o CAR-T, en los dos años tras el trasplante/tratamiento;

• En tratamiento inmunosupresor o que tengan una enfermedad del injerto contra el huésped, independientemente del tiempo desde el trasplante;

• Receptores de trasplante de órgano sólido;

• Inmunodeficiencias primarias: combinadas y de células B en las que se haya demostrado ausencia de respuesta vacunal;

• Que han recibido en los tres meses anteriores (seis meses en caso de rituximab) fármacos anti CD20 o belimumab;

• Síndrome de Down de edad superior a los 40 años.

Estas recomendaciones se irán adaptando según las características de los hospitales y los niveles de alerta en las que se encuentren, lo vemos en la tabla siguiente:

 

2. ACTUALIZACIÓN DE RECOMENDACIONES PARA LA ACTIVIDAD QUIRÚRGICA PROGRAMADA DURANTE LA PANDEMIA COVID-19

2.1 Recomendaciones Generales

Se recomienda establecer estrategias en el hospital, para evitar la transmisión entre pacientes, acompañantes y profesionales a pacientes en riesgo perioperatorio COVID-19.

A- Comisión quirúrgica durante la pandemia

Durante la pandemia COVID-19, se recomienda que en la comisión quirúrgica se incluyan, asesores expertos en COVID-19. Esta comisión comprobará, aparte de realizar sus funciones habituales, la idoneidad de la indicación en cada caso, la verificación del estatus COVID-19 y la disponibilidad de recursos materiales y humanos.

B- Protección de profesionales y reducción del riesgo del profesional como foco de contagio

Se recomienda incluir a los profesionales sanitarios en contacto directo con pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19 dentro de los grupos prioritarios de vacunación.

Se recomienda seguir los procedimientos de actuación de los Servicios Medicina preventiva y Servicios de Prevención de Riesgos Laborales frente a la exposición al SARS-CoV-2.

Se recomienda:

1. Realizar formación y concienciación a los profesionales acerca de la enfermedad por COVID-19 y entrenamiento en el manejo de los equipos de protección individuales (EPI) y normas de protección por profesionales de referencia (Servicio de Medicina Preventiva o Servicio de Prevención de Riesgos Laborales).

2. Extremar medidas de higiene de manos.

3. El uso de mascarilla quirúrgica o superior por los profesionales, pacientes y

acompañantes durante todo el proceso asistencial.

4. El uso preferente de mascarilla de alto rendimiento (FFP2) por los profesionales durante la atención a pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19.

5. El uso de mascarillas FFP2 o superior en la atención de todos los pacientes en procedimientos susceptibles de producir mayor cantidad de aerosoles y en pacientes sospechosos o confirmados coronavirus activo. Considerar utilizar protección ocular y bata desechable en función del grado de exposición y tipo de procedimiento.

6. Realizar un seguimiento clínico de los casos positivos, que permanecerán en aislamiento según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad o los protocolos establecidos en la comunidad autónoma correspondiente.

2.2. Herramientas para el proceso diagnóstico y despistaje

A. Cuestionario clínico-epidemiológico

Se recomienda una evaluación clínica y epidemiológica por personal sanitario a todos los pacientes antes de la cirugía. Este cribado debe servir al menos para:

1. Identificar pacientes con alta sospecha de infección por SARS-CoV-2 a pesar de que las pruebas diagnósticas sean negativas.

2. Conocer el momento evolutivo de la infección si la hubiere.

3. Informar al paciente de las medidas de prevención en el periodo anterior a la

cirugía.

El resultado de este cuestionario deberá quedar recogido en la historia del paciente haciendo constar la fecha y la persona que lo ha realizado. Si al realizarlo hay datos de sospecha, se valorará una interconsulta con un experto en COVID-19.

El cribado clínico epidemiológico incluirá:

  • Historia epidemiológica (contactos con casos positivos en los últimos 7 días y/o procedencia de una residencia o institución cerrada).
  • Historia clínica para detección de síntomas o signos sospechosos.

B. PDIA Diagnóstico microbiológico

  • PCR de exudado nasofaríngeo

La PCR de exudado nasofaríngeo es la PDIA de elección para el diagnóstico de infección activa por SARS-CoV-2. Si se precisa hacer la PCR, se recomienda hacer la prueba lo más cerca posible de la cirugía, en las 72 horas previas, y adoptar medidas para evitar infecciones posteriores en el paciente. Se tomarán las medidas oportunas de vigilancia para que ningún paciente prequirúrgico que ha resultado positivo en el cribado, acuda al hospital sin ser avisado por su médico. En centros sanitarios con experiencia y que aseguren la calidad de la toma de muestra, la recogida de PCR en saliva puede ser una opción valorable. Además, es muy recomendable en pacientes seleccionados por su mayor riesgo de eventos adversos de tipo mecánico (Enfermedad Rendu-Osler, epistaxis previas, obstrucción nasal severa o no tolerancia al frotis nasofaríngeo).

En situaciones en las que la PCR persista positiva, la detección de Ig G positiva frente a al antígeno N de la nucleocápside o el valor de la PCR (Ct > 30-35) pueden ser útiles para descartar el diagnóstico de forma individualizada. Sin embargo, debido a la heterogeneidad de la muestra tomada y de los diferentes equipos de realización de PCR, este criterio debe ser validado por el laboratorio responsable en cada caso y definir el umbral de ciclos en el que una muestra se considera con alta o baja carga viral.

  • Pruebas de antígenos

Los pruebas de antígeno son una alternativa para el diagnóstico en situaciones de urgencia, de pacientes con síntomas compatibles de menos de 5 días de evolución y como criterio microbiológico en pacientes que cumplen los criterios clínicos para levantar el aislamiento tras una enfermedad por COVID-19.

  • Determinación de anticuerpos específicos en sangre

La detección de anticuerpos específicos, no se aconseja para el despistaje de pacientes con infección asintomática o presintomáticos. La determinación de la IgG positiva frente a al antígeno N de la nucleocápside puede ser útil para identificar a los pacientes con infección pasada.

  • Pruebas de imagen y otras analíticas

Se recomienda valorar de forma individualizada la realización de pruebas de imagen y analítica con marcadores relacionados con COVID-19, en caso de duda, según el contexto clínico o mediante interconsulta a especialista experto en COVID-19. 

2.3. Recomendaciones para la organización de los circuitos de hospitalización quirúrgica

Se recomienda eliminar la necesidad de circuitos diferenciados COVID y no-COVID, manteniendo la detección, trazabilidad y protección de los pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19. Se recomienda la hospitalización con la mínima antelación posible y el seguimiento de las recomendaciones generales descritas, tanto por pacientes, acompañantes y profesionales. Se recomienda el ingreso de pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19 en habitaciones individuales. En caso de imposibilidad para ello, se recomienda el agrupamiento de los pacientes de riesgo para permitir una mayor protección. Se recomienda limitar el número de acompañantes de los pacientes, en especial de los pacientes de riesgo. No se recomienda suspender el acompañamiento de los pacientes quirúrgicos, debiendo éstas llevar siempre puesta una mascarilla y mantener la distancia con otras personas en la habitación. En el caso de las visitas, como regla general, se recomienda no permanecer en la habitación si no es imprescindible y limitar el número de personas simultáneas en la misma.

A.- Detección y nuevos aislamientos por COVID-19

Se recomienda la vigilancia activa diaria de aparición de síntomas de COVID-19 y la realización de pruebas de diagnóstico microbiológico según protocolo de Medicina Preventiva/Enfermedades Infecciosas o Comité Multidisciplinar del hospital mediante los Test de Antígenos Rápidos (TAR), valorando la confirmación mediante PCR en caso de alta sospecha clínica y TAR negativo. Se recomienda, en función de la disponibilidad, el aislamiento respiratorio y de contacto en habitaciones con presión negativa en pacientes con alta sospecha clínica o confirmación de diagnóstico de COVID-19 en el periodo perioperatorio.

B.- Retirada de aislamientos por COVID-19

Se recomienda la reevaluación periódica de los pacientes aislados por COVID-19 con el objeto de la retirada temprana del aislamiento en el momento que se considere no contagioso. Es recomendable evaluar los criterios de retirada del aislamiento basándose en la clínica y en el tiempo de evolución desde la fecha del diagnóstico y en las últimas pruebas PDIA microbiológicas disponibles. Para la retirada de las precauciones de aislamiento en el perioperatorio de pacientes hospitalizados se deben cumplir, con los siguientes criterios:

  • Criterios clínicos: buena evolución clínica con remisión de la fiebre y mejoría del resto de los síntomas, si los hubiere, en los últimos 3 días.
  • Criterios microbiológicos: siempre cumpliendo el criterio clínico, se podrá retirar el aislamiento mediante una PDIA negativa o indicativa de muy baja carga viral.

 

3. DESPISTAJE DE INFECCIÓN ACTIVA POR SARS-COV-2 EN EL PREOPERATORIO DE PACIENTES

Se recomienda modificar el procedimiento para el despistaje de infección activa por SARS-CoV-2 en el preoperatorio con el objetivo de proteger selectivamente a los pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19 y aquellos en los que el tipo de cirugía podría suponer un aumento del riesgo perioperatorio, bien ante una enfermedad COVID-19 activa, bien en situación de enfermedad pasada. Este procedimiento no tiene como objetivo principal la protección de los profesionales, que se deberá obtener mediante el adecuado uso de equipos de protección y otras medidas ya referidas.

 

3.1. Recomendaciones del proceso para el despistaje de infección activa

  • Se recomienda realizar cribado clínico-epidemiológico antes de la intervención quirúrgica a todos los pacientes.
  • No se recomienda realizar PDIA de forma sistemática a todos los pacientes que vayan a someterse a cirugía.
  • Se recomienda realizar una PDIA para la detección de la infección activa asintomática-presintomática, lo más cercana posible a la cirugía a los siguientes pacientes:
  • Pacientes con datos de sospecha de COVID-19 en el cribado clínico-epidemiológico.
  • Pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19.
  • Pacientes de riesgo quirúrgico alto, según escala de estimación del riesgo quirúrgico según el tipo de cirugía (Tabla inferior).
  • Pacientes con alta comorbilidad, en cirugías de riesgo quirúrgico intermedio según el tipo de cirugía (Tabla inferior).

Estimación del riesgo quirúrgico según tipo de cirugía. Se refiere al cálculo aproximado del riesgo de muerte cardiovascular e infarto de miocardio a los 30 días basada solo en la intervención quirúrgica especifica y sin tener en cuenta las comorbilidades del paciente. b Adaptada de Kristensen et al.

Estas recomendaciones (ver tabla inferior) podrán individualizarse en función del criterio clínico de forma motivada.

Indicación de PDIA en el preoperatorio. + Indicada; - No indicada

Se definen pacientes de alta comorbilidad a aquellos que padezcan una o varias patologías sistémicas graves que produzcan limitaciones funcionales relevantes. Si no se encontrasen datos sugerentes de COVID-19 en el proceso de despistaje adoptado, se programará la cirugía prevista. Si hubiese sospecha de infección, tras la valoración clínico-epidemiológica o la PCR, se reevaluará en función de los protocolos correspondientes. Se valorará el aplazamiento de la cirugía en función del diagnóstico. En los casos en los que se haya suspendido la cirugía, se realizará una nueva valoración clínica para la actualización de la preanestesia y de posibles secuelas tras la COVID-19 antes de una nueva programación electiva del procedimiento.

Los pacientes ingresados en los que se les programe una cirugía electiva o necesiten reintervención seguirán el proceso de despistaje de manera similar, necesitando la misma repetición de despistaje de infección por SARS-CoV-2 en las 72 horas previas a la cirugía, independientemente de que la tuviera realizada con anterioridad.

3.2. Actuación en situaciones de infección pasada

Se considera un paciente con infección pasada:

  • Pacientes asintomáticos con serología Ig G positiva frente a al antígeno N de la nucleocápside.
  • Pacientes que han tenido episodio activo con PCR positiva hace más de 7 días (21 en pacientes críticos) y están asintomáticos desde al menos 3 días.

A) Valoración preoperatoria

En todos los casos de pacientes con infección pasada, y en especial en los casos de cirugía de riesgo intermedio y alto, pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19 o pacientes con posibles secuelas tras la enfermedad, se recomienda la cuidadosa evaluación preoperatoria de los pacientes tras COVID-19 para valorar la situación pulmonar, cardiaca, protrombótica y funcional. 

B) Momento de la cirugía 

En pacientes con indicación quirúrgica preferente o urgente, se recomienda individualizar el momento de proceder a intervenir en función del balance riesgobeneficio tanto en patología benigna como oncológica. En pacientes electivos no preferentes, a la espera de los resultados de los estudios actualmente en marcha que puedan aportar la evidencia científica, se recomienda: 

  • Retrasar la cirugía 2-4 semanas desde el diagnóstico de COVID-19 en pacientes que hayan sufrido la infección por SARS-CoV2 de forma asintomática o con síntomas leves para cirugías de riesgo quirúrgico bajo o intermedio.
  • Retrasar la cirugía 4-7 semanas desde el diagnóstico de COVID-19 en pacientes de riesgo perioperatorio COVID-19, en aquellos que hayan pasado la enfermedad con necesidad de ingreso hospitalario o en caso de cirugía de riesgo quirúrgico alto.

C) Situaciones de COVID-19 persistente 

En pacientes con COVID-19 persistente o con secuelas se recomienda valorar individualmente la situación funcional del paciente y la cirugía propuesta mediante una cuidadosa evaluación preoperatoria. Se deberá tener en cuenta el posible aumento de mortalidad en pacientes intervenidos en presencia de síntomas persistentes en la toma de decisión para la programación quirúrgica. 

3.3 Actuación en pacientes vacunados frente a SARS-CoV-2 

Se recomienda evitar la realización de una cirugía de alto riesgo en la primera semana tras la administración de la vacuna para evitar la confusión con los posibles efectos secundarios de la misma en el postoperatorio.

 

4. CRITERIOS Y SCORES DE PRIORIZACIÓN DE CIRUGÍA ELECTIVAS 

Escala Dinámica de Escenarios de Alerta de la AEC La Asociación Española de Cirujanos (AEC) y la European Association for Endoscopic Surgery (EAES) tienen como referencia una escala dinámica en la que se contemplan 5 escenarios diferentes de alerta con el objetivo de ordenar las recomendaciones relativas a las cirugías electivas y urgentes a nivel de centro hospitalario. La escala tiene en cuenta el porcentaje de pacientes hospitalizados en planta y en las Unidades de Cuidados intensivos de pacientes COVID-19 en relación con el número de camas hospitalarias habitualmente disponibles en cada centro hospitalario y a los recursos del hospital utilizados para atender a los pacientes infectados. 

Siguiendo el planteamiento propuesto por la propia AEC mediante la descripción de 5 escenarios durante la pandemia, en aquellos centros que se encuentren en escenarios II-III de la AEC (Alerta leve o media) se recomienda implementar el uso de herramientas objetivas que permitan realizar tanto una priorización de 11 procedimientos electivos como una selección de pacientes. De un modo general, se puede afirmar que existen tres categorías de factores que determinan cuándo realizar una intervención en un paciente concreto: 

1. La patología que motiva la indicación

2. El procedimiento

3. El estado del paciente. 

Así, se han propuesto diversas escalas de valoración, algunas de ellas validadas inicialmente por otras sociedades científicas que pueden ayudar de manera orientativa a la toma de decisiones en la situación actual. A dichos factores se deberá añadir la disponibilidad de recursos de cada centro en función del escenario en el que esté el mismo (escenarios II o III). La decisión de planificar una intervención quirúrgica se basará en las recomendaciones que previamente hayan tomado de manera consensuada los diferentes profesionales implicados siendo recomendable el enfoque multidisciplinar. En caso de existir protocolos asistenciales en los que se establezcan límites en la asistencia o aplicación de tratamientos (escalas de techo terapéutico) sus indicaciones complementarán el dictamen del Comité multidisciplinar, que deberá quedar registrado en la historia clínica del paciente. Asimismo, se recomienda la comunicación puntual y periódica, y la valoración por parte del Comité de Ética Asistencial de cada centro si fuese necesario. Para ayudar a la priorización de pacientes de lista de espera general y oncológica se recomienda utilizar las guías específicas incluidas en el documento sobre el que nos estamos basando (recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante la pandemia covid-19).

 

5. INFORMACIÓN A PACIENTES Y FAMILIARES 

Se informará al paciente de los riesgos específicos de su intervención quirúrgica, así como del riesgo de contagio y complicaciones derivadas de posibles infecciones nosocomiales y especialmente de la infección por el COVID-19. Se informará al paciente acerca de las medidas tomadas por el hospital para disminuir sus posibilidades de contagio y del balance beneficio-riesgo y las consecuencias que puede tener la suspensión o demora en la intervención. Para ello se recomienda incluir dicha información en el consentimiento informado específico del procedimiento quirúrgico del paciente.

 

6. MOBILIARIO DENTRO DEL QUIRÓFANO

Se procurará reducir al máximo imprescindible para facilitar las tareas de limpieza y desinfección. Se evitará la movilización de aparataje como desfibriladores, bisturís eléctricos o torres de laparoscopia de un quirófano a otro para evitar vectores de contaminación. Un ejemplo de material básico para la realización una cirugía podría ser el siguiente:

  • Un respirador y monitor con EKG, SAT O2, T/A no invasiva, cables y sensores de presión invasiva (PVC y arterial), vaporizador y cal en contenedor desechable. El respirador dispondrá de dos filtros electrostáticos o mecánicos: uno en la rama proximal al paciente (entre la pieza en “Y” y el paciente y otro en la rama espiratoria del respirador.
  • Dos aspiradores: uno para anestesia y otro para cirugía.
  • Dos soportes para sueros, uno de ellos con dos bombas infusoras de medicación.
  • Un calentador de fluidos.
  • Para la intubación orotraqueal videolaringoscopio con pala desechable si lo hubiera y/o Airtraq® con cámara para evitar lo más posible la sobreexposición en el tiempo de intubación orotraqueal.
  • Mesa con material para vía aérea: lubricante acuoso tipo Sulky®, guías, fiador, Eichman y Frova.
  • X mesas quirúrgicas.
  • X altillos/escabeles.
  • Mesa (bandeja) de anestesia sin cajones que contenga contenedores de fácil limpieza y desinfección con:

o   Medicación anestésica en cantidades mínimas y previstas para la cirugía.

o   Material para venoclisis periférica: dos catéteres venosos periféricos de cada calibre más utilizado: 20G, 18G y 16G, apósitos, gasas, desinfectante cutáneo tipo clorhexidina o povidona yodada y dos tortores.

  • Sueros y equipos de suero: de bomba, y normales y un dosi-flow®, cinco llaves tres vías y tapones (5 o 6) Dosi-flow® Leventon.
  • Material para SNG: dos SNG de tres calibres (s-m-l) gel lubricante (monodosis si lo hubiera) material para su fijación y dos bolsas de contenido gástrico.
  • Un rotulador, un fonendoscopio, una tijera y una pinza de carraca desechable no estéril.

El resto de material necesario, gasas, compresas, redones, bisturís, suturas, etc. se introducirán en cada cirugía teniendo siempre presente la necesidad de no movilizar insumos, es decir, sacar y meter de quirófano y almacenes material por una mala planificación.

La caja de instrumental y/o material específico de la especialidad ( mallas de sostén de hernias, prótesis cardiacas, vasculares, traumatológicas, etc. se solicitarán con suficiente antelación por parte del cirujano responsable a la enfermería del área, para que esté en el prequirófano (zona limpia con acceso directo al quirófano y al lavamanos) antes de iniciar la cirugía, si la cirugía se suspende por cualquier motivo todo el material fungible no se tira y el  inventariable  no precisa desinfección y re esterilización, con el consecuente ahorro económico y de recursos.

 

7. MANEJO DE MUESTRAS, VOLANTES, ANALÍTICAS, MATERIAL QUIRÚRGICO Y DE TRASLADO

La pandemia ha aumentado la cultura de seguridad dentro del personal sanitario, entendiendo la necesidad de implementar actuaciones con pacientes no positivos como parte de la rutina diaria, que asegura no sólo la evitación de la propagación del sars-cov-2 sino, de otros microorganismos presentes en los centros hospitalarios.

Esto implica a los profesionales de la limpieza, ya que entre cada intervención quirúrgica se realizará la desinfección exhaustiva como si los pacientes fuesen positivos, de este modo, si alguno de ellos se descubriera como “falso negativo” se evitaría la propagación. 

Muestras biológicas para anatomía patológica: 

Las muestras biológicas procedentes de pacientes infectados o con sospecha de infección por SARS-CoV- 2 son clasificadas como sustancias infecciosas de categoría B. 

Forma de envío: 

Deben ser transportadas a los centros de diagnósticos (Centro Nacional de Microbiología y/o laboratorios de referencia en el propio centro sanitario) de acuerdo con la instrucción de embalaje P650 del Acuerdo ADR que se aplica a la norma UN 3373 para el embalaje de sustancias peligrosas [la instrucción de embalaje P650 equivale a la instrucción 650 IATA]. 

La norma UN 3733 establece que la muestra sea transportada en triple envase, robusto y que soporte golpes y cargas habituales del transporte, incluyendo el trasbordo entre vehículos, contenedores y almacén o la manipulación manual o mecánica. Los embalajes se construirán y cerrarán de forma que se evite cualquier fuga de su contenido, en las condiciones normales de transporte, por vibración o por cambios de temperatura, humedad o presión.

El triple envase constará de:

  • Un recipiente estanco
  • Embalaje secundario estanco
  • Embalaje exterior rígido.

En el caso de ser necesario para la conservación de la muestra, hielo, o hielo seco, éste NUNCA irá en el interior del embalaje secundario. La información de la muestra siempre fuera del embalaje secundario o incluso en el exterior (en una bolsa estanco) si se han rellenado fuera del quirófano (no sospecha de contaminación cruzada por contacto del propio personal). El etiquetado y registro de las muestras seguirá el protocolo habitual del centro siempre y cuando no interfiera con lo anteriormente citado. 

Analíticas:

Se reducirá en lo posible el envío de muestras sanguíneas al laboratorio, si es preciso, y ante la sospecha de posible positividad (aún con la PDIA negativa, si por hallazgos intraquirúrgicos se sospecha) se enviarán dentro de cajas o contenedores con tapa y doble bolsa hermética. El volante irá separado de la muestra, en otra bolsa, aunque se rellene fuera del quirófano para evitar contaminación cruzada, y si es posible se enviará el volante telemáticamente.

Material de traslado:

El Ambú, respirador, laringoscopio, bombas de infusión y contenedor con medicación de traslado deberá desinfectarse según normativa vigente. Si el paciente quedara en un box de aislamiento en la unidad de críticos, el material quedará dentro y la unidad nos prestará otras unidades (Ambú®, bombas, etc.) limpias.