TEMA 13. CURA SECA vs CURA HÚMEDA EN LA LESIÓN ISQUÉMICA


La lesión cutánea por déficit de flujo arterial en la extremidad inferior, hasta la revascularización, limita de manera importante el abordaje curativo con apósitos de cura húmeda y deriva, de manera rápida y decidida, hacia la cura tradicional o seca.
La complicación mayor de estas lesiones isquémicas cutáneas, la infección, es un desenlace para evitar como objetivo primordial, siendo el consenso entre todos los implicados en el proceso de enfermedad del paciente una máxima.
La cura tradicional con gasa, producto que, con diferente composición, se ha empleado desde el siglo V a.C. secan la herida y se adhieren al lecho, por lo que su retirada puede ser traumática. Las gasas y compresas que conocemos actualmente son de algodón o de fibras sintéticas. Las compresas terapéuticas usadas desde la antigüedad como medida primaria o conservador de atención de lesiones traumáticas pueden impregnarse en sustancias medicinales o medicamentos para el dolor, la inflamación o la hemostasia.

El fundamento de cura en ambiente húmedo plantea una abordaje del lecho diferenciado con la cura tradicional.
La técnica de la Cura en Ambiente Húmedo (CAH) se basa en mantener el lecho de la herida aislado del medio ambiente exterior. El exudado de la herida se mantiene en contacto conformando el medio húmedo adecuado. Este concepto plantea aplicar apósitos oclusivos o semioclusivos e hidrogeles para mantener el equilibrio del proceso cicatricial mediante la humedad del lecho de la herida. El grado de humedad de una herida depende de la cantidad de agua que se aporte desde el exterior mediante la aplicación de apósitos aportadores, absorbentes e hidrogeles.
En la casuística que nos ocupa de lesiones isquémicas en miembro inferior, no debemos plantear dudas en su abordaje entre cura seca o cura húmeda.
El déficit de flujo arterial, y por tanto una dificultad añadida fundamental, en la reparación del tejido cutáneo, nos deja poca opción decisoria al ser el efecto (la relación, lesión cutánea isquémica vs riesgo de infección) uno de los problemas agravantes de la causa (enfermedad arterial periférica).

13.1. ANTISÉPTICOS DE USO EN HERIDAS

Los antisépticos son sustancias antimicrobianas que se aplican a un tejido vivo o sobre la piel para reducir la posibilidad de infección y/o sepsis.
Entre las características más comunes de los antisépticos (y desinfectantes) se encuentran:

  • Activos en presencia de líquidos y material orgánico.
  • Amplio espectro de acción.
  • Efecto rápido y duradero.
  • Excelente penetración en elementos.
  • Poder germicida frente a gérmenes habituales.
  • Selectividad de acción

Los agentes químicos afectan a los microorganismos mediante 5 mecanismos de acción:

  • Antagonista químico. (El antagonista reacciona químicamente con el agonista bloqueando su efecto)
  • Desnaturalización de proteínas (perdida de estructura tridimensional y su característico plegamiento de estructura).
  • Eliminación de grupos sulfhidrilos (eliminar energía de la membrana para bacterias).
  • Oxidación (perdida de electrones).
  • Rotura de pared celular.

La aplicación de antisépticos no debe estar reñida con los conceptos de cura humedad o cura seca. El uso de los materiales de cuidado de la piel, deben estar y ser acordes con las necesidades individualizadas de la situación individual del paciente, la etiología de la lesión y el objetivo a conseguir en función de la situación tanto en el paciente como en el proceso cicatricial que se encuentre la herida y las técnicas que debamos desarrollar para conseguir el objetivo marcado en la planificación de cuidados.
El uso rutinario de antisépticos en la limpieza de heridas crónicas debe evitarse. Sin embargo, en caso de detectarse los primeros signos de infección, los antisépticos deben ser considerados como tratamiento inicial, acompañados del desbridamiento de la herida, aunque esto puede plantear contraindicaciones en lesiones isquémicas.
Los antisépticos están indicados para ser utilizados de manera preventiva o terapéutica en el tratamiento de heridas, siguiendo sus indicaciones específicas, en la concentración apropiada y con una prescripción clara sobre la duración del tratamiento. Estos objetivos incluyen:

  • Descontaminar heridas colonizadas por microorganismos multirresistentes.
  • Preparar el desbridamiento de la herida.
  • Prevenir la infección en heridas agudas con sospecha de alta carga bacteriana.
  • Prevenir la infección en la herida quirúrgica.
  • Tratar heridas con signos de infección.