TEMA 5. ETIOPATOGENIA DE ÚLCERAS DE PIE DIABÉTICO


La lesión del pie diabético es el resultado de una etiopatogenia compleja en la que confluyen factores predisponentes (neuropatía, macroangiopatía, microangiopatía), factores desencadenantes (traumatismos mecánicos, térmicos o químicos, especialmente por calzado inadecuado) y factores agravantes (isquemia e infección). La prevalencia del pie diabético se sitúa entre el 8 % y el 13 %, afectando sobre todo a personas entre 45 y 65 años. La neuropatía periférica (sensitiva, motora y autonómica) es el elemento central y está implicada en el 85–90 % de las úlceras: provoca pérdida de la sensibilidad protectora, deformidades (dedos en garra, martillo, hallux valgus), redistribución de la presión plantar, atrofia muscular y piel seca con fisuras, lo que convierte al pie en un “pie de alto riesgo”. La neuropatía autonómica abre shunts arteriovenosos, altera la perfusión, favorece el edema neuropático y la reabsorción ósea, pudiendo originar la osteoartropatía diabética o pie de Charcot. Sobre este pie vulnerable, un estrés mecánico moderado pero repetido (zapato estrecho, callosidades, marcha prolongada) o una agresión térmica/química precipitan la ruptura cutánea y la aparición de la úlcera.

Una vez instaurada la úlcera, el pronóstico viene determinado por la isquemia y la infección. La macroangiopatía diabética, forma de aterosclerosis más precoz, distal y multisegmentaria, reduce el flujo y puede llevar a isquemia crítica, mientras que la microangiopatía altera la microcirculación y la respuesta inflamatoria, aunque por sí sola no explica la úlcera. La infección suele ser polimicrobiana (cocos grampositivos, bacilos gramnegativos y anaerobios), facilitada por la hiperglucemia, la isquemia y las alteraciones de la respuesta inmune (quimiotaxis, fagocitosis y formación de tejido de granulación). La osteomielitis es la complicación infecciosa ósea más frecuente, y su diagnóstico combina clínica, prueba “probe-to-bone”, radiografía y, en casos dudosos, resonancia magnética o biopsia ósea. El tratamiento de las infecciones y de la osteomielitis se basa en desbridamiento quirúrgico (agresivo en pies bien perfundidos, conservador hasta revascularización en pies isquémicos), antibioterapia prolongada y control metabólico estricto. La alteración de todas las fases de la cicatrización en la diabetes hace que incluso pequeñas heridas evolucionen a necrosis e infección, por lo que la estratificación del riesgo (por ejemplo mediante la clasificación WIfI) y la intervención precoz son esenciales para reducir amputaciones y preservar la extremidad.