TEMA 6. ISQUEMIA ARTERIAL CRÓNICA -ENFERMEDAD ARTERIAL PERIFÉRICA


La isquemia arterial crónica de extremidades inferiores (EEII), como síndrome, es la consecuencia del deterioro progresivo del flujo arterial causado, la mayoría de las veces, por la evolución de lesión arteriosclerótica.

La isquemia en su libre evolución se asocia a elevadas tasas de mortalidad y amputaciones.

Se considera que aproximadamente el 1% de la población menor de 50 años y el 5% de los mayores de esta edad presentan manifestaciones clínicas de arteriopatía periférica.

En el desarrollo de la lesión arteriosclerótica intervienen factores de riesgo modificables y no modificables, que no debemos perder de vista al abordar esta patología, máxime si tenemos en cuenta que cuando aparecen manifestaciones clínicas se ha reducido la luz vascular en un 70%.

Entre estos factores de riesgo hay que destacar:

Modificables:

  • Tabaquismo.
  • Diabetes.
  • Dislipidemia.
  • Hipertensión arterial (HTA).
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.

No modificables:

  • Sexo.
  • Edad.
  • Factores genéticos.

La enfermedad arterial periférica (EAP) afecta con mayor frecuencia a las extremidades inferiores, pero también pueden afectar otras arterias anatómicas, como las de los brazos, el cuello o los riñones.

La afectación en otras zonas del cuerpo por estrechamiento arterial por ejemplo el corazón, se denomina enfermedad de arterias coronarias, en el cerebro, enfermedad cerebrovascular, etc.

La enfermedad arterial periférica (EAP) suele diagnosticarse al detectar un índice tobillo-brazo (ITB) inferior a 0,90, el cual se obtiene dividiendo la presión arterial sistólica en el tobillo entre la presión arterial sistólica en el brazo. También es posible utilizar técnicas como la ecografía dúplex y la angiografía. Aunque la angiografía proporciona una mayor precisión y permite la intervención inmediata, conlleva riesgos más elevados.

La enfermedad arterial periférica se incrementa en frecuencia con la edad, afectando a aproximadamente el 5,3% de las personas de 45 a 50 años y al 18,6% de aquellas de 85 a 90 años. En el contexto de países en desarrollo, se presenta en el 4,6% de las personas de 45 a 50 años y en el 15% de las personas de 85 a 90 años.

El síntoma clásico del EAP es el dolor en piernas al caminar que se resuelve con reposo, conocido como claudicación intermitente.

Otros síntomas de la EAP incluyen lesiones cutáneas, piel azulada, piel fría o crecimiento anormal de uñas y/o perdida de vello en la pierna afectada.

Las complicaciones como la infección o la necrosis pueden requerir amputación.

Hasta el 50% de las personas con EAP no presentan síntomas.

El mecanismo subyacente más común de la EAP es la aterosclerosis, especialmente en personas mayores de 40 años siendootros mecanismos menos habituales:

  • El espasmo arterial.
  • La displasia fibromuscular arterial.
  • La vasculitis.