TEMA 7. AFECTACIÓN VASCULAR EN EL PIE DIABÉTICO. ENFERMEDAD ARTERIAL PERIFÉRICA


La isquemia arterial crónica de las extremidades inferiores es la manifestación clínica de una enfermedad arterial periférica avanzada, casi siempre debida a aterosclerosis, que reduce de forma progresiva el flujo sanguíneo y la perfusión tisular. Comparte factores de riesgo con la cardiopatía isquémica y la enfermedad cerebrovascular, destacando los modificables: tabaquismo, diabetes, dislipemia, hipertensión, obesidad y sedentarismo, además de la edad, el sexo masculino y la predisposición genética. Clínicamente se expresa mediante claudicación intermitente (dolor al caminar que cede en reposo), frialdad, cambios tróficos (piel fina, brillante, pérdida de vello, uñas engrosadas) y, en fases avanzadas, dolor en reposo, úlceras isquémicas y gangrena, especialmente frecuentes y graves en pacientes diabéticos. El diagnóstico se basa en la anamnesis, la exploración física, el índice tobillo-brazo (ITB), el índice dedo-brazo (IDB) y la TcPO₂ en diabéticos o calcificación vascular, y se completa con ecografía Doppler y angiografía; la gravedad se clasifica con sistemas como Fontaine, Rutherford o WIfI.

El tratamiento combina tres pilares: cambios en el estilo de vida, tratamiento farmacológico y revascularización cuando está indicada. La base preventiva y terapéutica incluye deshabituación tabáquica, control de peso mediante dieta saludable, ejercicio físico estructurado (especialmente programas de marcha supervisada) y control estricto de la glucemia, la tensión arterial y los lípidos. A nivel farmacológico se utilizan hipoglucemiantes/insulina, IECAs o ARA-II, diuréticos, betabloqueantes, bloqueadores del calcio, estatinas, antiagregantes plaquetarios y, en casos seleccionados, anticoagulantes y fármacos específicos para la claudicación. Cuando persisten síntomas limitantes, aparece isquemia crítica o hay úlceras y gangrena, se valoran procedimientos de revascularización endovascular (angioplastia con o sin stent) o cirugía abierta (bypass, endarterectomía). Paralelamente, los cuidados locales de las lesiones (valoración sistemática de la úlcera, protección de la piel, elección adecuada de apósitos, vigilancia de la infección y educación sanitaria) son esenciales para favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de amputación.