La gravedad de la EVC en su evolución aumenta junto con la complejidad del tratamiento, a medida que avanza la enfermedad.
Es importante que el contacto, seguimiento y educación sanitaria que aporta el profesional referente de atención primaria sea lo más temprana posible si se presentan alguno de los síntomas de EVC:
- Hinchazón/Edema en la parte inferior de piernas y tobillos especialmente tras períodos prolongados de pie.
- Dolor o cansancio en las piernas.
- Aparición de telangiectasias, varículas y/o venas varicosas.
- Piel pigmentada en tercio inferior.
- Descamación o picazón en la piel de las piernas o los pies.
- Úlceras por estasis.
Debemos plantear recomendaciones que, con carácter general, deben trasladarse a los pacientes que presentan insuficiencia venosa en mayor o menor grado como son:
- TEWL o perdida de agua transdérmica.
- Obesidad.
- Sedentarismo y ortostatismo prolongado.
- Vestido y calzado.
- Temperatura.
- Medidas compresivas.
- Tratamiento farmacológico.
