TEMA 7. VALORACIÓN INTEGRAL DEL PACIENTE CON HERIDA CRÓNICA


La evaluación integral del paciente con heridas y su evaluación continua son una parte integral de la práctica del cuidado de la herida, fundamental para el diagnóstico preciso, la toma racional de decisiones, el monitoreo del efecto de las intervenciones y la prestación de una atención basada en evidencia.

Para instaurar una terapéutica adecuada, es fundamental evaluar al paciente como un todo y no sólo por la herida que presenta.

El bienestar del paciente se puede optimizar a través de la entrevista, diálogo y colaboración entre el paciente y su familia / cuidadores.

Medir el bienestar puede ser difícil porque es un concepto subjetivo que fluctúa con el tiempo y en el paciente con EAP y/o lesiones isquémicas, más complejo todavía.

El diálogo honesto sobre la herida, el tratamiento y el pronóstico acordando las prioridades para el paciente y la rehabilitación cutánea de la herida (es probable que la enfermera y el paciente tengan diferentes objetivos / prioridades), faciliten el acuerdo en un proceso adecuado de tratamiento.

Es importante evaluar el conocimiento y la comprensión del paciente sobre su herida y su estado general, y proporcionarles una educación clara sobre la atención continua y la importancia de su participación.

La información proporcionada a los pacientes debe incluir signos o síntomas que desencadenarían la necesidad de ser vistos en las revisiones planificadas con el equipo de seguimiento con quién deben comunicarse.

No se debe subestimar la importancia del paciente para la evaluación integral de la herida y el funcionamiento del equipo multidisciplinar de atención.

Hay que asegurar que el plan de atención se adapte al individuo para mejorar la adaptación y disponibilidad de atendido y familiares/cuidadores.

El primer paso en el manejo de las heridas crónicas es saber identificarlas y clasificarlas de acuerdo con su etiopatogenia conociendo las diferencias clínicas entre los diferentes tipos de heridas.

Los principales objetivos clínicos para todas las heridas crónicas y agudas son promover la curación al optimizar el potencial de curación de heridas del paciente y proporcionar un cuidado local efectivo de las heridas al reducir el riesgo de infección y complicaciones. La curación debe lograrse en el menor tiempo posible, aunque no todas las heridas serán cicatrizables (como las relacionadas con la metástasis cutánea y/o lesiones neoplásicas) y, por tanto, la curación completa podría no ser un resultado realista para cada paciente.

La evaluación incorrecta puede conducir a un manejo inadecuado de la herida, lo que lleva a la falta de cicatrización, aumento de los costos y el tiempo de atención, al uso de productos innecesarios y / o inapropiados, y a una disminución de la calidad de vida del paciente.

La cicatrización de heridas y el estado del paciente cambian continuamente, por lo que el proceso de evaluación y reevaluación debe ser dinámico. Los efectos de las intervenciones y los factores contribuyentes deben considerarse en cada etapa del proceso de curación y el plan de atención debe modificarse, en base a nuevas observaciones.

Una vez establecido el tipo de herida a la cual nos enfrentamos debemos contemplar todos los factores que influyen en el proceso de cicatrización como son el estado nutricional y metabólico, el compromiso vascular periférico, las enfermedades asociadas, el uso de medicamentos y, muy importante, el entorno psicosocial del paciente.