8.1 TIPOLOGÍA
Una herida es toda disrupción de estructuras anatómicas y funcionales normales; sin embargo, existen innumerables clasificaciones de las heridas, la mayoría de difícil aplicación clínica.
La diferenciación más importante es determinar si la herida es aguda o crónica, con base en los conceptos de orden y temporalidad.
Una herida aguda es aquélla que tiene un tiempo de evolución menor de 30 días y sigue un proceso de reparación ordenado, dentro de un tiempo adecuado, hasta restaurarse la integridad anatómica y funcional del tejido inicialmente lesionado; por ejemplo, heridas limpias tras procedimientos quirúrgicos o abrasiones superficiales tras traumatismo.
Las heridas crónicas son aquéllas que no siguen un proceso de reparación normal, se estancan en alguna fase de la cicatrización, sin que se restaure la integridad anatómica ni funcional del tejido lesionado; por ejemplo, úlceras venosas de los miembros inferiores (MMII), úlceras por presión y Ulceras neuropatías diabéticas.
En estas definiciones, el concepto de orden se refiere a la secuencia de eventos biológicos que ocurren en la cicatrización de una herida y el concepto de temporalidad se refiere al tiempo que mantiene el proceso de cicatrización desde su fase inicial hasta el cierre definitivo.
8.1.1 Heridas agudas
Las heridas agudas son un problema de salud común.
Las heridas agudas ocurren como resultado de una cirugía o traumatismo. La rehabilitación cutánea discurre linealmente dentro del marco temporal previsto como objetivo.
Mientras el tiempo planificado, como objetivo, se mantenga en una progresión paulatina hacia la curación esperada, cualquier herida, independientemente de su gravedad, puede considerarse una lesión aguda, (abrasiones, laceraciones, incisiones, quemaduras y heridas punzantes).
Las heridas agudas son causadas por el contacto con superficies ásperas, duras o afiladas que dañan la piel o el tejido subyacente. Las abrasiones, por ejemplo, a menudo son el resultado del raspado contra una superficie rugosa, mientras que las laceraciones ocurren cuando los objetos afilados rasgan la piel de manera regular o irregular.
Por lo general, la cicatrización aguda de heridas es un proceso bien organizado que conduce a la reparación predecible de tejidos donde las plaquetas, los queratinocitos, las células de vigilancia inmunológica, las células microvasculares y los fibroblastos juegan un papel clave en la restauración de la integridad del tejido.
8.1.2 Heridas Crónicas
Una herida aguda se convierte en una herida crónica cuando no progresa en las fases de cicatrización de manera ordenada y oportuna y/o se estanca en alguna de ellas sin mostrar progreso hacia la cicatrización.
La cicatrización de heridas normalmente progresa a un ritmo sostenido y medible, siempre y cuando, tras el análisis integral del paciente y la herida revertimos, complementamos o suplimos las necesidades en el proceso cicatricial alteradas que producen la cronicidad en la lesión del paciente.
El retardo en la reducción superficial semanal de aproximadamente el 15 por ciento o una reducción superficial de aproximadamente el 50 por ciento de la superficie de la herida durante un período de un mes indica un estado crónico.
El consenso de expertos sitúa la nomenclatura de lesión crónica a partir de los 30 días de la presentación aguda y los 3 meses de la incapacidad de la lesión para cicatrizar, el límite que define la dificultad de la lesión.
La planificación temporal, como objetivo, en la epitelización completa de la lesión crónica varía según numerosos factores, incluidas las comorbilidades (p. Ej., Diabetes, enfermedad autoinmune, enfermedad arterial periférica), aumento del índice de masa corporal, ubicación anatómica y medicamentos, etc., como ya se define en la valoración integral del paciente con heridas.
8.2 CLASIFICACIÓN ETIOLÓGICA DE HERIDAS CRÓNICAS Y HERIDAS ULCEROSAS
8.2.1 De etiología externa
8.2.2 De etiología interna
8.3 FACTORES DE RIESGO
Los pacientes con afecciones sistémicas crónicas y afectaciones de MMII tienen un alto riesgo de desarrollar heridas.
Los factores que predisponen a la aparición de estas lesiones son:
o Edad avanzada
o Afecciones crónicas que comprometen su sistema inmunitario.
o Factores de riesgo cardiovascular:
- Hipertensión
- Diabetes
- Obesidad
- Tabaquismo
- Alcohol
o Cardiopatías, nefropatía.
o Desnutrición
o Presencia de linfedema
o Antecedentes de lesiones crónicas
o Inmovilidad y períodos prolongados de reposo en cama.
o Aumento de la humedad de la piel (incontinencia, sudoración, supuración)
o Polimedicación
o Actividades profesionales que requieren largos períodos de sedestación o bipedestación.
o Trombosis venosa profunda en MMII
o Varices
o Embarazos múltiples
o Artrodesis tobillo limitante en la activación de la bomba gemelar
o Dermatosis
o Más de una de las enfermedades mencionadas anteriormente
La detección de factores de riesgo y el diagnóstico temprano de la herida cronificable son claves en el éxito del abordaje preventivo y terapéutico.
8.4 ESCALAS VALORACIÓN DE RIESGO EN HERIDA CRÓNICA
Las escalas de valoración son herramientas útiles para intentar cuantificar de forma unificada la atención continuada, la situación actual y futurible progresión si no se actúa.
Valorar, cuantificar y comprender el riesgo es un elemento primordial en la prevención y el tratamiento de heridas.
Es un recurso que ayuda al juicio clínico y que se fundamenta en criterios basados en evidencia para que la valoración tenga objetividad.
Los parámetros de evaluación de riesgo de heridas crónicas nos ayudarán a ordenar y planificar la atención tanto en recursos materiales como humanos.
Cuando se usa una escala o prueba para la valoración clínica individual, no hay que anotar solo la puntuación sumativa o de valoración global. Es importante delimitar e indicar los aspectos o ítems en los que ha fallado puesto que sirve para monitorizar los riesgos de producir lesiones.
Las escalas de riesgo nos permiten detectar empeoramientos y/o mejorías en los déficit y riesgos; se deben aplicar de forma sistemática al ingreso y en intervalos establecidos.
La evaluación de la herida debe incluir el riesgo de no curación y la necesidad de derivación a atención especializada.
