Las LPF y LESCAH suponen un problema de salud tanto para el paciente y cuidador como para el propio sistema de salud en todos los niveles, desde la calidad de vida del paciente que las sufre hasta el gasto sanitario que generan en tratamiento rehabilitador.
La presencia de una lesión prevenible es un fracaso profesional en el planteamiento de seguridad del paciente. Esta afirmación es dura porque enfrenta una realidad presente, mensurable y registrable: la actuación profesional preventiva.
Nunca debemos olvidar que el primer tratamiento es la prevención. Conocer, registrar y prevenir la etiología es fundamental para las decisiones terapéuticas que debemos adoptar.
Eliminar la causa es la medida de tratamiento más eficaz. Si no es posible su eliminación debemos minimizarla reforzando las actividades preventivas.
El tratamiento rehabilitador cutáneo irá dirigido a conseguir una cicatrización correcta en el menor tiempo posible evitando las posibles complicaciones.
La colocación de un tipo de apósito concreto solo es una parte ínfima del abordaje terapéutico.
La coordinación del equipo multidisciplinar y la continuidad de cuidados entre diferentes niveles asistenciales son elementos clave en el objetivo rehabilitador de estas lesiones.
El tratamiento de las lesiones superficiales tiene varios puntos importantes para tener en cuenta:
- Valoración, planificación, ejecución de actividades preventivas
- Disponibilidad de material necesario en el servicio asistencial.
- Conocimiento de los apósitos.
- Coste valorando el confort del paciente, la efectividad de la cura y la eficiencia del material a emplear.
En este tema se clasifican las medidas preventivas/ terapéuticas en diferentes bloques y una única visión: la cicatrización de una lesión cutánea superficial.
1. VALORACIÓN INTEGRAL
La atención integral del paciente que desarrolla heridas cutáneas superficiales en cualquiera de sus diferentes etiologías debe evaluarse desde la visión integral, analítica y deductiva de varios puntos:
- El individuo y el entorno que lo rodea.
- La planificación de cuidados generales del paciente.
- La prevención y/o abordaje de la etiopatogenia lesional.
- La atención local de la lesión.
Estos factores permiten encuadrar individualmente el estado general del paciente siendo, de manera individual o conjunta, posibilitadores o inhibidores en la cicatrización de la lesión.
La valoración será útil si se realiza:
- Un diagnóstico correcto.
- Una planificación de actividades adecuada, eficaz y eficiente: excelencia.
- Un seguimiento y registro interdisciplinar: unificado.
- Sin sesgos en la interpretación: protocolización.
- A través de datos concretos, reproducibles y precisos: conclusivos.
En la valoración del paciente con heridas analizaremos factores que pueden producir heridas con tendencia a la cronificación y/o dificultar el proceso de cicatrización dependiendo de elementos propios de la persona, internos, y elementos o factores externos con los que convive o le rodean:
- Edad. La cicatrización de heridas en personas mayores sanas se retrasa, no es que la piel sea defectuosa, sino que las alteraciones cutáneas relacionadas con la edad pueden predisponer a los ancianos a los efectos de diversos factores que afectan al proceso de cicatrización de heridas y subyacen a las heridas crónicas.
- Dolor. El dolor de la herida es un fenómeno multidimensional complejo que tiene una variedad de causas que incluyen infección y deterioro de la herida en sí, tratamiento inapropiado o dolor anticipatorio. Está influenciado por una multitud de factores que incluyen factores psicológicos y sociales. La evaluación y el control efectivos del dolor es una parte esencial de la atención integral que se integra en la evaluación regular de la herida, con un énfasis particular en los cambios de apósito, que se han identificado como un contribuyente importante al dolor de la herida.
- Movilidad. Debe considerarse el estado de movilidad del paciente y cualquier dificultad en torno a cómo esto afecta la herida y su bienestar. Este análisis del paciente nos ayudará a desarrollar una actuación sanitaria de calidad.
- Estado nutricional e hidratación. La ingesta nutricional y de líquidos adecuada es esencial para la reparación del tejido corporal. El metabolismo alterado de carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales afecta el proceso de cicatrización. La desnutrición o las deficiencias específicas de nutrientes presentan un alto riesgo en la cicatrización de heridas. Los pacientes que presentan deficiencias nutricional requieren nutrientes especiales.
- Obesidad. La obesidad aumenta el riesgo de una incorrecta cicatrización. Las personas obesas con frecuencia presentan complicaciones de la herida, como infección de la piel, dehiscencia, hematoma y formación de seroma. Estas complicaciones pueden ser el resultado de una relativa hipoperfusión e isquemia que ocurre en el tejido adiposo subcutáneo.
El aumento de las lesiones relacionadas con la dependencia en personas obesas también está influenciado por la hipovascularidad, ya que una perfusión deficiente hace que el tejido sea más susceptible a este tipo de lesión.
La tensión de la herida aumenta la presión del tejido, reduciendo la microperfusión y la disponibilidad de oxígeno para la herida.
- Tabaquismo. La nicotina interfiere con el suministro de oxígeno al inducir isquemia tisular, un flujo sanguíneo disminuido a través de efectos vasoconstrictores. Estos efectos dan como resultado una cicatrización deficiente de la herida y un mayor riesgo de infección oportunista de la herida.
- Consumo de alcohol. El consumo de alcohol perjudica la cicatrización de heridas y aumenta la incidencia de infección La exposición al etanol también parece influir en la fase proliferativa de la curación la reepitelización, la angiogénesis, la producción de colágeno y el cierre de la herida.
La exposición aguda al etanol puede conducir a una cicatrización de la herida deteriorada al afectar la respuesta inflamatoria temprana, inhibir el cierre de la herida, la angiogénesis y la producción de colágeno, y alterar el equilibrio de la proteasa en el lugar anatómico lesionado.
- Fármacos. Los productos medicamentosos, como los que interfieren con la formación de coágulos o la función plaquetaria, las respuestas inflamatorias y la proliferación celular tienen la capacidad de afectar a la cicatrización de heridas.
Los medicamentos comúnmente utilizados con un impacto significativo en la curación son:
o Esteroides glucocorticoides.
o Antiinflamatorios no esteroideos.
o Medicamentos quimioterapéuticos.
- Estrés. La alteración del equilibrio inmunitario neuroendocrino inducida por el estrés es un factor negativo que repercute en la salud negativamente y por extensión a las heridas.
Los estresores pueden conducir a estados emocionales negativos, como ansiedad y depresión, que a su vez pueden tener un impacto en los procesos fisiológicos y/o patrones de comportamiento que influyen en los resultados cicatriciales.
- Entorno de cuidados. Debemos evaluar la capacidad del paciente afecto de lesiones cutáneas para la realización de autocuidados que por sus limitaciones (dependencia) suelen ser limitadas.
El entorno es primordial en la atención de estos pacientes (en ámbito domiciliario, familia, vecinos etc..), la capacidad socioeconómica que posea y la actividad profesional de los trabajadores sociales en el acompañamiento y cobertura de los recursos disponibles y necesarios en la atención sanitaria individual.
- Características de la lesión. La lesión debe ser evaluada en un conjunto integral sin una visión parcial. Esta actitud evitará los interrogantes que pudieran ir surgiendo en un abordaje terapéutico sesgado (sólo evaluando la lesión). Si no tomamos en consideración aspectos propios del paciente podemos dilatar en el tiempo un proceso cicatricial cutáneo. Los aspectos para evaluar en las lesiones dentro del plan integral de atención son:
o Cronología de la lesión.
o Localización anatómica.
o Categoría de la lesión.
o Estado de la piel perilesional.
o Cantidad y/o tipo exudado.
o Infección/inflamación.
o Dolor.
o Olor.
2. REGISTRO DE LAS LESIONES SUPERFICIALES (HUMEDAD Y FRICCIÓN)
El registro de las UPP necesariamente se basa en la categorización de estas. En los registros de enfermería se nos plantean varias preguntas:
- ¿Qué modelo/sistema de categorización poseemos en nuestro servicio?
- ¿El modelo de registro es previo a 2014 (año expansión del paradigma Lesiones relacionadas con la dependencia)?
- ¿Toda lesión en sacro es una UPP o las LPF y LESCAH sólo podemos registrarlas como UPP?
Las profesiones sanitarias hemos utilizado los sistemas de categorización de UPP para describir lesiones que no tienen que ver con la presión /cizalla en su concepto puro debido a una asimilación de estas lesiones superficiales (LESCAH y LPF) como si fueran lesiones profundas (LPP/cizalla).
3. PROCESO DE CICATRIZACIÓN
Dentro del proceso de fisiología de la cicatrización de lesiones podemos distinguir distintas fases que siguen una línea temporal de procesos que culminan con el cierre de la herida.
- Fase inflamatoria: en cuanto los tejidos son dañados se desencadena la respuesta inflamatoria que tiene como fin la defensa contra las agresiones externas.
- Fase proliferativa: puede durar hasta 14 días. Para que se forme tejido nuevo, es condición indispensable que las etapas de la fase inflamatoria se hayan llevado a cabo hasta la formación del entramado de fibrina que actuará como guía para la migración celular hacia el lecho de la herida. Va desde la angiogénesis o formación de nuevos vasos hasta la epitelización después de haber pasado por las subfases de granulación y contracción consiguiendo el relleno completo de la lesión.
- Fase de remodelación: la finalización de las fases cicatriciales es el mayor anhelo en todos los procedimientos y abordajes que planificamos en las heridas de difícil cicatrización y/o heridas crónicas. La característica fundamental del proceso de remodelación es la disposición conformada del depósito proteico de colágeno.
4. PREPARACIÓN DEL LECHO DE LA HERIDA
La preparación del lecho de la herida (PLH) es un concepto dinámico que debe ser plantado desde una visión holística, un planteamiento global del paciente. El concepto de (PLH) ha ganado reconocimiento a lo largo de los años como método para el abordaje de heridas crónicas.
Comprender la fisiología cicatricial, el microambiente de la lesión cutánea, desde la visión integral del paciente hasta la individualidad y peculiaridad de su herida, el abordaje multidisciplinar y el conocimiento del material terapéutico desarrollado para las heridas, nos permitirá tratarlas con el rigor científico que merecen, el sentido crítico que precisan y la pasión de los profesionales que día a día las atienden.
El concepto de PLH consta de 8 puntos desglosados en 15 actuaciones que conjuntamente permiten una valoración integral del paciente que padece una herida crónica:
- Tratar la causa.
- Autonomía del paciente.
- Cuidados locales de la herida.
- Desbridamiento.
- Inflamación y equilibrio bacteriano.
- Equilibrio de la humedad.
- El efecto borde.
- Generalidades.
Al contrario de lo que se pueda pensar, el concepto de PLH es un concepto dinámico, que no estático, ya que debe adaptarse a las necesidades de la herida y el proceso de cicatrización. Por ejemplo, pueden existir zonas en la herida que se encuentren en fase de remodelación y otras en fases de inflamación.
La preparación del lecho de la herida es un concepto que mira al paciente de una manera holística y no se centra sólo en la obtención de un lecho óptimo, sino que aborda parámetros como son la nutrición o la propia etiología de la herida. Factores para tener en cuenta que profesionales sin experiencia en el mundo de las heridas pueden pasar por alto y, por tanto, estancar en el tiempo lesiones que se podrían haber resuelto con más facilidad y en menor tiempo.
Las actividades propuestas en los 8 puntos clave del PLH se resumieron en el acrónimo más utilizado por su facilidad de enfoque, uso de manera sistemática y aplicación en la práctica clínica: TIME.
Existen otros acrónimos que basados en el PLH favorecen el recuerdo y la evaluación de las lesiones y su registro: DOMINATE, TWA.
4.1. Concepto TIME
El acrónimo “TIME” (2003) consta de cuatro componentes clave, cada uno de ellos enfocado en las diferentes anomalías que subyacen a las heridas crónicas, desde un enfoque global de tratamiento. Traducidos al español, los cuatro componentes son:
- Tejido no viable (Tissue).
- Infección (Infection/inflamation).
- Humedad (Moisture).
- Bordes epiteliales (Edges).
Hay varios añadidos o cambios al acrónimo TIME a partir de 2018 tras la reunión de consenso agregando:
- R: Regeneración y reparación de tejidos (Repair).
- S: factores sociales (Social).
El concepto TIME da paso al añadido de las categorías de regeneración y reparación para aumentar la visión en la cicatrización y proporcionar mediante el uso de terapias avanzadas (factores de crecimiento, terapia hiperbárica, terapia presión negativa o células madre) una evaluación de las lesiones más completa.
El marco TIMERS proporciona una guía estructurada sobre preparación del lecho de la herida e identificar dónde se deben considerar las terapias complementarias avanzadas en la planificación de cuidados ampliando e integrando la valoración social definida por Falanga en su Preparación del lecho de la herida.
4.1.1 Tissue. Retirada tejido no viable. Limpieza de lesión
Para lograr la cicatrización de la lesión, una parte fundamental es la eliminación del tejido no viable.
En las heridas es muy posible que la retirada de tejido no viable se lleve a cabo en repetidas ocasiones. Suprimiremos el tejido no vascularizado, así como la carga bacteriana que impide la cicatrización.
4.1.2. Infection/inflamation control del a inflamación y la infección
Una herida abierta es una puerta de entrada a los microorganismos patógenos, pero más importante es el inadecuado riego sanguíneo que predispone a la herida a la infección.
La presencia de bacterias en el lecho de la herida puede dar lugar a contaminación, colonización e infección. La colonización bacteriana de las lesiones continúa siendo un problema debido a las resistencias desarrolladas a los antimicrobianos. El principal problema encontrado es la gestión del biofilm bacteriano, definido como “una comunidad microbiana sésil, caracterizada por células que están adheridas irreversiblemente a un substrato o interfase, o unas con otras, encerradas en una matriz de sustancias poliméricas extracelulares que ellas han producido, y exhiben un fenotipo alterado en relación con la tasa de crecimiento y trascripción génica”. Cuando alcanzan la madurez, son capaces de secretar constantemente bacterias planctónicas, micro colonias y fragmentos de biofilm que pueden dispersarse para posteriormente adherirse a otras partes del lecho de la herida, o migrar hacia otras heridas donde formar nuevas colonias.
Estas biopelículas impiden que los tratamientos locales actúen en el lecho de la herida, provocando un retraso en la cicatrización. Su aspecto es de una película brillante sobre la herida, similar a un gel.
La mayor parte de las lesiones con signos de infección local no complicada se resolverán a través de la limpieza y el desbridamiento de la herida.
Los apósitos con plata y preparados yodados (cadexómero iodado) muestran eficacia frente a la formación de biofilms, pero es preciso asociarlos a fármacos antibióticos para obtener resultados favorables en lesiones de extremada complejidad.
Los antibióticos tópicos no se recomiendan usar de forma habitual salvo limitadas excepciones (sulfadiazina argéntica, ácido fusídico, mupirocina, metronidazol), considerándolos de 2ª intención y no superando las 2 semanas de uso.
Los antibióticos sistémicos en heridas crónicas deberán limitarse a indicaciones concretas (celulitis, osteomielitis o sepsis), previo aislamiento del germen mediante antibiograma.
Los métodos de muestreo para el cultivo de microrganismos son:
- Aspiración percutánea.
- Frotis de superficie mediante hisopo.
- Biopsia tisular.
4.1.3 Moisture - Control del exudado
El exudado es una respuesta del organismo en condiciones normales, pero ante la presencia de una herida durante la respuesta inflamatoria va a aumentar en cantidad debido al aumento de citoquinas y proteasas que en gran medida van a retrasar la cicatrización.
El exudado proviene del líquido que fuga de los vasos sanguíneos y se parece mucho al plasma. Este líquido se filtra desde los capilares hacia los tejidos corporales a un ritmo que se encuentra determinado por la permeabilidad de los capilares y las presiones (hidrostática y osmótica) a través de sus paredes.
Está compuesto de elementos que participan en el proceso de cicatrización en la fase inflamatoria: electrolitos, glucosa, citoquinas, mediadores inflamatorios, matriz de metaloproteinasas (MMPs), factores de crecimiento y leucocitos.
Tan malo es que una herida crónica presente un lecho excesivamente seco como excesivamente húmedo.
4.1.4. Edges -Estimulación de los bordes epiteliales
El objetivo del concepto TIME en la estimulación de los bordes epiteliales será la liberación de los bordes para conseguir que la cicatrización siga un curso normal.
La piel periulceral es aquella que envuelve y rodea a la lesión, variando su extensión en función del grado de afectación, de la localización o de la magnitud de la lesión.
Las células epidérmicas migran al lecho de la herida para conseguir la cicatrización de la lesión, pero en el caso de las heridas crónicas existe una hiperprofileración que dificulta esta migración debido a varios motivos como son la hipoxia, infección, desecación del lecho, traumatismos por la retirada de los apósitos e hiperqueratosis en los bordes de la lesión. Esto tiene como resultado la inhibición de la apoptosis o muerte celular de los fibroblastos y queratinocitos.
El cuidado de los bordes epiteliales, como objetivo, es evitar complicaciones potenciales como la maceración, en la que la piel disminuye o elimina su efecto barrera y funciones defensivas junto a otros problemas como el dolor y el disconfort.
Los productos y/o cremas barrera, la absorción de apósitos del exudado sobrante del lecho y la frecuencia temporal en la realización de las curas serán claves en este concepto.
4.1.5. Repair-Regeneración y reparación de tejidos
Determinar los cuidados de terapia avanzada adecuada para la progresión adecuada de la lesión.
Algunos de estos tipos de terapia avanzada incluyen: células madre, factores de crecimiento, terapia de presión negativa, terapia hiperbárica….
4.1.6. Social and patient related factors/Factores sociales relacionados con el paciente
La letra S de TIMERS corresponde con factores sociales.
Aporta al acrónimo TIME la importancia de abarcar todo el marco, un enfoque holístico para evaluar y tratar la herida y reconocer la importancia del compromiso del paciente. También denota los factores sociales del paciente que pueden afectar a la capacidad de la herida para cicatrizar, como el acceso a los recursos, la capacidad de encontrar transporte para las citas semanales, la capacidad de tomarse un tiempo libre y otros factores relacionados como puede ser: erosión, demencia, deterioro cognitivo, distancia excesiva al centro sanitario, limitación extrema de alcance económico, etc.…
5. ABORDAJE TERAPÉUTICO EN FRICCIÓN Y HUMEDAD
El diálogo honesto sobre la herida, el tratamiento y el pronóstico acordando las prioridades para el paciente y la rehabilitación cutánea de la herida (enfermera y paciente consensuen si es posible objetivos / prioridades), facilitan el consenso en un proceso adecuado de tratamiento.
Es necesario evaluar el conocimiento y la comprensión del paciente sobre su herida y su estado general, y proporcionarles una educación clara sobre la atención continua y la importancia de su participación.
Desde la aparición de los apósitos hidroactivos la evolución del arsenal terapéutico en heridas ha sido imparable. Los primeros apósitos, placas de hidrocoloide (carboximetilcelulosa sódica - CMC-Na), hasta las nuevas terapias avanzadas (ultrasonidos, lser, técnicas hiperbáricas, etc.), han sido muchos los estudios comparativos, descriptivos de casos que se han publicado.
Aun así, seguimos en un espacio de desconocimiento en el que se juntan diferentes factores en la aplicación terapéutica (apositaje de cualquier conformación) que se podrían resumir en el desconocimiento individual del profesional y la variabilidad colectiva en la continuidad de cuidados.
Debemos consultar siempre la información del fabricante para conocer advertencias y precauciones de los productos que manejamos puntualmente y con continuidad.
5.1. Ácidos grasos hiperoxigenados
Son soluciones oleosas (glicéridos) hiperoxigenadas compuesta en su mayoría de ácidos grasos esenciales (esteárico, fitoesteroles, linoléico, linolénico, palmítico, y tocoferol) en su materia alcanzando el 99% de su concentración.
Pueden presentarse en aceites o emulsiones.
Se pueden combinar con ciclometicona (silicona) y aloe vera entre otras sustancias en las presentaciones comerciales.
Sus propiedades son:
- Mejorar hidratación de la piel.
- Evitar sequedad cutánea.
- Aumentar la resistencia al rozamiento.
- Reducir el eritema y el eczema.
- Aliviar sensación de prurito.
- Mejora la resistencia cutánea a la humedad, si se aplica en fases preventivas en pacientes en riesgo de LESCAH.
5.2. Cremas barrera con Óxido de zinc
Las cremas, pomadas, pastas, ungüentos con óxido de zinc son elementos conocidos por su protección y reparación cutánea originadas por pañales y la exposición continuada de orina y/o heces.
Es una protección eficiente contra la humedad en pacientes de alto riesgo.
La concentración que deben presentar no se recomienda disminuya de un porcentaje menor del 10 %.
Las presentaciones habituales rondan entre el 15 y 20% de óxido de zinc, siendo su aplicación dificultosa y más si cabe su retirada.
Se recomienda utilizar elementos oleosos (ácidos grasos) aplicados sobre las cremas barrera para facilitar su retirada y evitar la fricción que empeorará el estado lesivo cutáneo producido por la humedad.
Las cremas antifúngicas suelen llevar porcentajes de óxido de zinc que utilizamos en las micosis intertriginosas.
5.3. Vaselinas y derivados
La vaselina tiene una buena acción protectora siendo una alternativa a los productos barrera, cremas o películas.
La concentración de vaselina puede oscilar entre el 50% y 98%.
Indicada en tratamientos y protección del eritema asociado a orina y heces.
Se desaconseja uso reiterado con otros elementos oleosos al poder saturar los absorbentes aplicados para el control de humedad y acentuar la maceración irritativa de la piel.
5.4. Películas barrera
Son polímeros acrílicos plastificantes, no irritantes y libres de alcohol.
Protegen la epidermis formando una barrera impermeabilizante que impide el paso de líquidos.
Son permeables al intercambio de vapor de agua y gases.
Buen recurso en piel sana como prevención de LESCAH de tipo perilesional, periestomal, intertriginosa y asociada a incontinencia.
5.5. Apósitos antimicrobianos
Los apósitos liberan de forma sostenida agentes antimicrobianos en el lecho de la herida que permiten una menor concentración del agente y poseen una menor toxicidad potencial para las células huésped.
Estos apósitos suelen obtener su actividad antimicrobiana de plata, yodo, polihexametileno biguanida (PHMB), gluconato de clorhexidina (CHG), cloruro de dialquilcarbamilo (DACC) u otros agentes antimicrobianos.
Los apósitos antimicrobianos presentan propiedades generales:
- Proporcionar una amplia gama de actividad antimicrobiana o antibacteriana.
- Controlar la biocarga de bacterias.
Están indicados para su uso como apósito primario o secundario en el tratamiento de heridas exudativas e infectadas.
La cantidad de exudado que pueden gestionar adecuadamente depende de las propiedades específicas del apósito.
Los apósitos antimicrobianos están contraindicados para su uso en pacientes con sensibilidad conocida a cualquiera de los componentes del producto.
Los apósitos que contienen plata pueden teñir ligeramente la herida y la piel intacta.
5.6. Espumas
Los apósitos de espuma, foam o poliuretano son láminas de polímeros con células pequeñas y abiertas capaces de contener líquidos. Pueden impregnarse y combinarse con otros materiales. Su capacidad de absorción depende del grosor y la composición del apósito específico.
La superficie de contacto con la herida no se adhiere para una eliminación fácil y atraumática. Los apósitos de espuma están disponibles en forma de almohadilla, lámina, y para relleno de cavidades; pueden presentarse con y sin borde adhesivo.
Los apósitos de espuma:
- Ayudan a mantener el ambiente húmedo de la herida.
- Protegen las heridas y perilesiones contra la presión.
- Son fáciles de aplicar y quitar.
- Se pueden utilizar bajo compresión.
- Se pueden utilizar con agentes tópicos o métodos de desbridamiento enzimático.
- No adherentes.
- Semipermeables.
- Proporcionan aislamiento térmico para la herida.
- Su tiempo de uso es de uno a siete días dependiendo de la cantidad de exudado.
Los apósitos de espuma están indicados para su uso como apósitos primarios o secundarios para heridas de espesor parcial y completo.
También se pueden utilizar para proteger la piel intacta sobre prominencias óseas y/o áreas de fricción como medida preventiva.
Las contraindicaciones varían según el producto. Pueden macerar la piel perilesional si se satura de exudado o efluentes. Y no son eficaces en heridas sin exudado como apósito rehabilitador.
- 7. Hidrocoloides
Los apósitos hidrocoloides para heridas son apósitos oclusivos o semioclusivos hechos de gelatina, pectina, polisacáridos o carboximetilcelulosa sódica (CMC-Na).
Están disponibles en formas de pasta, polvo, gel o lámina (las pastas y los geles requieren apósito secundario). Los apósitos gelifican en contacto con el exudado de la herida, proporcionando así un ambiente húmedo y promoviendo el desbridamiento autolítico.
La aplicación de hidrocoloides extrafinos en piel integra ayudará a la protección de la fricción en pacientes en el que le riesgo es moderado/ alto.
Presentan las siguientes propiedades en piel lesionada:
- No se adhieren al lecho húmedo de la herida.
- Las placas de CMC son resistentes al agua.
- Son impermeables a bacterias, gases, agua, vapor de agua y otros contaminantes externos.
- Moldeables.
- Mantienen la humedad gelificando al contacto con el exudado.
- Están diseñados para ser usados de uno a siete días máximo.
- Se pueden cortar para ajustarse, excepto en placas con rebordes biselados.
- Pueden dejar residuos en el lecho de la herida.
- Pueden causar maceración de la piel perilesional.
- Pueden aumentar el riesgo de infección anaeróbica.
- Pueden causar olor en el cambio de apósito, que no debe confundirse con un signo de infección.
- Puede herir la piel al retirarse.
Presentan las siguientes propiedades en piel integra:
- Las placas de CMC son resistentes al agua.
- Son impermeables a bacterias, gases, agua, vapor de agua y otros contaminantes externos.
- Moldeables.
- Están diseñados para ser usados de uno a siete días máximo.
- Se pueden cortar para ajustarse, excepto en placas con rebordes biselados.
- Puede herir la piel al retirarse.
5.8. Películas transparentes
Los apósitos transparentes son membranas poliméricas de espesor variable recubiertas en un lado con un adhesivo. Son impermeables al líquido, al agua y a las bacterias, pero permeables al vapor de humedad. La transparencia del apósito permite la visualización de la herida.
Los apósitos transparentes son:
- Impermeables
- Impermeables a bacterias y contaminantes
- Permiten la transmisión de vapor de humedad y oxígeno.
- Permiten la inspección de heridas.
- Previenen o reducen la fricción.
Las películas transparentes están indicadas para su uso como apósitos para heridas con poco o ningún exudado, al no absorber pueden causar maceración. No se recomienda su uso de apósitos de película transparentes en heridas con exudado de moderado o abundante. Tampoco se recomienda su uso en pieles frágiles o friables y en heridas infectadas.
Pueden retirarse en la movilización en áreas de alta fricción y también si la piel peri lesión debe estar intacta para la adherencia.
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