La presencia de una lesión prevenible es un fracaso profesional en el planteamiento de seguridad ad del paciente. Esta afirmación es dura porque enfrenta una realidad presente, mensurable y registrable: la actuación profesional preventiva.
Nunca debemos olvidar que el primer tratamiento es la prevención. Conocer, registrar y prevenir la etiología es fundamental para las decisiones terapéuticas que debemos adoptar.
Eliminar la causa es la medida de tratamiento más eficaz. Si no es posible su eliminación debemos minimizarla reforzando las actividades preventivas.
Para los profesionales, el reto es instaurar estrategias terapéuticas eficaces en el momento oportuno y de la manera más eficiente para reducir la complejidad de la herida, tratar los síntomas y las expectativas de los pacientes y, siempre que sea posible, conseguir la cicatrización.
La coordinación del equipo multidisciplinar y la continuidad de cuidados entre diferentes niveles asistenciales son elementos clave en el objetivo rehabilitador de estas lesiones.
El tratamiento de las lesiones tiene puntos importantes para tener en cuenta:
- Valoración, planificación, ejecución de actividades preventivas.
- Disponibilidad y conocimiento de material necesario en el servicio asistencial.
- Coste valorando el confort del paciente, la efectividad de la cura y la eficiencia del material a emplear.
1. VALORACIÓN INTEGRAL
- El individuo y el entorno que lo rodea.
- La planificación de cuidados generales del paciente.
- La prevención y/o abordaje de la etiopatogenia lesional.
- La atención local de la lesión.
La valoración será útil si se realiza:
- Un diagnóstico correcto.
- Una planificación de actividades adecuada, eficaz y eficiente: excelencia.
- Un seguimiento y registro interdisciplinar: unificado.
- Sin sesgos en la interpretación: protocolización.
- A través de datos concretos, reproducibles y precisos: conclusivos.
2. VALORACIÓN Y ABORDAJE DE LA LESIÓN
Dentro del proceso de fisiología de la cicatrización de lesiones podemos distinguir distintas fases que siguen una línea temporal de procesos que culminan con el cierre de la herida.
- Fase inflamatoria.
- Fase proliferativa.
- Fase de remodelación.
3. PREPARACIÓN DEL LECHO DE LA HERIDA
Comprender la fisiología cicatricial, el microambiente de la lesión cutánea, desde la visión integral del paciente hasta la individualidad y peculiaridad de su herida, el abordaje multidisciplinar y el conocimiento del material terapéutico desarrollado para las heridas, nos permitirá tratarlas con el rigor científico que merecen, el sentido crítico que precisan y la pasión de los profesionales que día a día las atienden.
4. CONTENCIÓN DEL EDEMA Y APOSITAJE EN LA LESIÓN VENOSA
El tratamiento de elección sigue siendo la compresión, pues aumenta la presión de oxígeno transcutánea, mejora el transporte linfático, estimula la fibrinólisis, corrige el reflujo en el sistema venoso profundo, mejora la función de las válvulas y reduce la liberación de macromoléculas dentro del espacio extravascular.
El tratamiento compresivo se subdivide en dos fases:
- Fase terapéutica en la enfermedad aguda para reducir el edema, cuyo objetivo es aliviar y mejorar la lesión venosa.
- Fase de mantenimiento para prevenir la recurrencia.
