El cuidado de la piel ha sido durante décadas descuidado en las investigaciones realizadas por los diferentes colectivos (médicos, enfermeras, farmacéuticos, etc.) y en la educación universitaria reglada.
Un planteamiento preventivo de la piel, como objetivo de salud en sus diferentes niveles, permitiría disminuir y/o evitar la alteración de sus funciones, la alteración del tejido y el desarrollo de futuras heridas crónicas.
El cambio poblacional según rango de edad va a suponer, o supone actualmente, un importante desafío social y económico exigiendo reevaluar la praxis en la que abordamos el envejecimiento saludable y el fenómeno de la dependencia de personas mayores.
Es indispensable y fundamental fomentar la promoción de la salud en grupos de riesgo bien definidos y en todos los ámbitos de salud basada en la continuidad asistencial.
La aparición de lesiones cutáneas de cualquier tipo plantea en el personal de atención directa y continuada, enfermería, dudas en el modelo de abordaje terapéutico.
El conocimiento y mecanismos de formación de las diferentes lesiones cutáneas en nuestros atendidos favorecerán las medidas preventivas necesarias para la seguridad del paciente.
La diferenciación entre lesiones superficiales (lesiones por fricción y lesiones por humedad) y lesiones profundas (lesiones por presión /cizalla) favorecerá un abordaje terapéutico correcto tanto en la planificación preventiva como la rehabilitadora.
