Tema 3. Parada Cardiorrespiratoria y soporte vital avanzado


3.1 PARADA CARDIORRESPIRATORIA (PCR)

La parada cardiorrespiratoria (PCR) es una situación clínica crítica caracterizada por la interrupción brusca e inesperada de la actividad del corazón y de la respiración espontánea, lo que impide el aporte de oxígeno a los órganos vitales. Es una emergencia vital tiempo-dependiente que, sin intervención inmediata, puede provocar daño cerebral irreversible y la muerte.

Las causas de la PCR son muy diversas y varían según la edad y el contexto asistencial. En el ámbito neonatal pueden relacionarse con asfixia perinatal, cardiopatías congénitas, infecciones graves, trastornos metabólicos o malformaciones respiratorias. En etapas posteriores de la infancia, destacan como causas principales la insuficiencia respiratoria, el shock séptico, los traumatismos graves, las intoxicaciones y las alteraciones metabólicas severas.

El reconocimiento precoz de la PCR es fundamental para mejorar la supervivencia. Los signos clave incluyen ausencia de respiración o respiración agónica, alteración grave del tono muscular, ausencia o debilidad extrema del pulso y deterioro rápido del estado general. La detección temprana permite iniciar de forma inmediata las maniobras de reanimación.

PCR EN UCIN Y UCIP

En las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y Pediátricos (UCIP), la anticipación a la PCR se basa en la vigilancia continua y la identificación precoz del deterioro clínico. Las principales medidas incluyen:

Monitorización constante de los signos vitales: frecuencia y ritmo cardíacos, frecuencia respiratoria, presión arterial, saturación de oxígeno y nivel de consciencia.

Observación activa de signos de alarma como taquipnea, bradicardia o taquicardia, hipotensión, cianosis y alteraciones del estado neurológico.

Estas actuaciones permiten intervenir antes de que se produzca la parada, reduciendo la morbimortalidad asociada.

 

3.2 SOPORTE VITAL AVANZADO (SVA) Y REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR (RCP)

El Soporte Vital Avanzado (SVA) Neonatal y Pediátrico engloba el conjunto de técnicas y procedimientos dirigidos a mantener o restablecer la función respiratoria, cardiovascular y neurológica en recién nacidos, niños y adolescentes en situaciones de extrema gravedad como la PCR, el shock, la insuficiencia respiratoria aguda o los traumatismos graves.

El SVA integra la RCP avanzada, el manejo de la vía aérea, la ventilación, las compresiones torácicas, el acceso vascular, la administración de fármacos y el tratamiento de las arritmias, siempre adaptados a la edad del paciente y al contexto clínico.

SVA Y RCP neonatal en sala de partos

La mayoría de los recién nacidos no requieren maniobras de reanimación tras el nacimiento, pero un porcentaje significativo puede presentar dificultades en la adaptación a la vida extrauterina. Estas situaciones están relacionadas con factores maternos, fetales o intraparto.

La actuación en sala de partos se basa en la prevención, la preparación del equipo y la correcta asignación de roles. Tras el nacimiento, se realiza una valoración inicial rápida centrada en la respiración, la frecuencia cardíaca y el tono muscular. Si alguno de estos parámetros es inadecuado, se inicia la estabilización neonatal dentro del denominado “minuto de oro”.

Las medidas incluyen el control térmico, la permeabilidad de la vía aérea, la estimulación, la ventilación con presión positiva si es necesaria y, en caso de persistir la bradicardia grave, la realización de compresiones torácicas y la administración de adrenalina. Una vez estabilizado, el recién nacido será trasladado a la UCIN para vigilancia y cuidados avanzados.

SVA Y RCP neonatal en UCIN

En la UCIN, la PCR suele estar precedida por un deterioro clínico progresivo, por lo que el reconocimiento precoz es clave. Ante una PCR, se debe solicitar ayuda inmediata e iniciar maniobras de Soporte Vital Básico, asegurando la vía aérea y la ventilación efectiva.

Si no hay respuesta, se continúa con RCP avanzada, optimizando la vía aérea mediante intubación endotraqueal, iniciando compresiones torácicas, obteniendo accesos vasculares (preferentemente vena umbilical o vía intraósea) y administrando los fármacos indicados, principalmente adrenalina. Todo el proceso debe realizarse con monitorización continua y reevaluación constante.

SVA Y RCP en UCIP

En la UCIP se atiende a pacientes desde el periodo neonatal tardío hasta la adolescencia, lo que implica una mayor variedad de técnicas y algoritmos de RCP y SVA. En estas edades, aunque las causas respiratorias siguen siendo frecuentes, aumentan progresivamente las causas cardiacas y traumáticas.

La intervención se basa en el reconocimiento inmediato de la PCR, la apertura y aseguramiento de la vía aérea, la ventilación adecuada, las compresiones torácicas adaptadas al tamaño del paciente y la relación correcta compresión-ventilación. Se establecen accesos venosos o intraóseos para la administración de fármacos y líquidos, y se tratan las arritmias según el ritmo detectado, incluyendo la desfibrilación cuando esté indicada.

El objetivo final del SVA en la UCIP es restablecer la circulación y la oxigenación con el menor tiempo posible de parada, minimizando el daño neurológico y mejorando el pronóstico del paciente pediátrico.